Bambones mantiene encendida la antorcha de calidad murguera

BambonesLos de El Cardonal ejecutaron una declaración de amor desde la sátira a la refinería y un canto protesta para despertar conciencias. A distancia, Triquikonas, con humor desesperado.

La telonera Distraídos inauguró anoche la segunda fase de murgas adultas del Carnaval, que contó con la participación, ya en concurso, de Desbocados,Troyanos, Ni Muchas-Ni Pocas, Bambones,Triquikonas, Caraduras y MasQLocas.
Desbocados. En su quinto año, Desbocados cambió por tercera vez de director. Juani Padilla ha hecho tándem con el responsable musical de ediciones pasadas, Rubén García. Su repertorio se caracterizó por las buenas ideas.
En “Programa de televisión Lo sabes o no lo sabes” planteaban cinco preguntas, entre ellas “¿Sabes quién es el tesorero del PP que se va de Bár-cenas?”. Hablaron de la entidad bancaria que “regalaba” dinero una noche de verano en los cajeros; del director de la gala que comparó Tenerife con Manhattan; de cuánto tiempo se tardó en poner la escultura a Enrique González, y concluyeron pidiendo un homenaje en vida a los personajes, como el fallecido Charlot. Muy buena idea que superó la ejecución musical.
Su segundo tema, peor, fue “Risto”, en el que intentaron ser irreverentes. Más ambiciosa la idea que la ejecución, un popurrí que, bajo el paraguas de Risto Mejide, incluyó referencias a los damnificados de los nacionalistas, mercenarios y mangantes, un gobierno lleno de toletes, la ley mordaza…
De lo mejor, cuando comentaron que se oye que se joda el parado y se preguntan si es una sicofonía, para cargar contra la casa real. Concluyeron así: “Canarias es una tierra que liberada por España sería las Islas Afortunadas”. Buenas ideas y gran mejora. Lo peor, el alegato “desbocado” y lo más curioso, que necesitaran un papel para decir lo que dijeron.
Los Troyanos. Se estrenaron en el Carnaval como una de las dos novedades de esta edición que se presentaron en sociedad anoche. Al frente del grupo, Moisés Reyes, director musical que viene de Deskandalosos de Candelaria. El nivel de Troyanos, mucho mejor que aquellos Sangarriangas que un día vinieron de Candelaria.El primer tema, “Los payasos”, resultó un quiero y no puedo en el que un jefe de pista hizo tres preguntas o menciones: la crisis, Las Teresitas ySanta Cruz.
“Soy un payaso murguero” criticó a Zerolo porque no se pone colorado después de lo que hizo y pidió que se fuera al talego.
Su segundo tema, un canto a Canarias, en el que arrancaron lamentando que la gente viva en las chabolas, las listas del paro… interpretado a 44 voces, y si no fue una más es porque su director y cofundador, JuanRamón Tosco, decidió no salir. Referencia a la oferta cultural, con crítica pura y dura a los sinvergüenzas que se gastan el dinero. Y eso, a ritmo de Willy Fog. “No da la talla a un pueblo que ayuda un montón”. Una declaración de intenciones. Un montón de ganas. Buena gente… pero… ¡por Dios! Acababa una murga con nombre de virus. No de murgas, sino informático.
Ni Muchas-Ni Pocas. Salieron a las órdenes de Laura Sierra en tercer puesto. Lo tenían fácil para agradar visto lo visto. Su pasacalle, agradable al oído, casi tanto como su primer tema, “Los dibujos animados”. Una gran idea, en la que intentaron hilvanar cómo han evolucionado los dibujos de ayer, caso de “Los diminutos”, e identificaron al gerente del Fiestas con Pocoyó. Ahora ya no son siete enanitos, sino nueve y la bella durmiente descansa en colchones Flex, para seguir con la Sirenita.Ahora San Andrés es el Lago Ness y ahí entra la crítica a la escollera. Prometía. Pero todo acabó.
El segundo tema fue “La murga de Llano Alegre”. Una canción que dijeron haber hecho con un canuto para sortear algunas críticas como que el concejal no tiene idea. Al final… el gozo en un pozo. Bajo nivel hasta el momento.
Bambones. Son el alfa y la omega del concurso e hicieron olvidar que esté aquejado este año de un virus que provoca escasa calidad. Su presencia ya estaba rodeada del halo de la popularidad, con las palmadas que anunciaban su popular pasacalle.
El primer tema, “Hay amores que matan”… y murgas, pocas, eso sí, que enamoran. La letra, un anexo para el libro de la Historia del Carnaval, apéndice de Letras de Oro. La canción supone una declaración de amor a la refinería, justo cuando todos la critican. “Necesitamos la llama encendida aunque se te escape un gas”, apuntaron mientras la instalación aparecía personificada. La refinería servía para conocer que hay tiempo sur “porque contigo no hay oscuridad”. Entró la canción en un momento más bajo, si es que existe en Bambones, cuando hicieron referencia a los medidores, para levantar vuelo cuando se rebelaron porque se diga que no se quita la refinería porque “nos amenazan con familias que se van al paro”. Espectacular, al unir la sátira y la ironía. Lo de menos eran las voces, y eso que son sensacionales… Una letra comprometida, defendida con el corazón en la boca.

Se despidieron con “Manifiéstate”, un canto a la conciencia, una invitación a movilizarse y romper con tanto abuso de los políticos. Ahora, lamentaron, “prefieren una juventud no formada”. Insistieron en pedir la fuerza de la calle, más allá de que se falseen los números de los manifestantes. Es “el fracaso de gobernar de espaldas al pueblo”. Más fuerte no se pudo decir, y sin un insulto, pero dejando un aguijón en la conciencia. La canción por momentos parecía caerse porque siempre estaban cantando a máximo nivel sin tregua para bajar la guardia, pero pudieron hacer el más difícil todavía. “Me quieren hacer callar con pelotas de goma”. Las murgas no tienen techo ni la perfección existe… pero Bambones casi la rozó. La refinería, dejó prendida la llama del amor murguero. La primera letra demuestra el magisterio de la factoría Bambones, sacando punta esta vez con sátira. Quizás el segundo tema, mucha fuerza, mucha garra… Sacrificaron ser comerciales por una canción protesta.
Triquikonas. Seguir la estela de Bambones es difícil, casi imposible. Sin embargo, las chicas de Almudena Domínguez arrancaron con mucha rabia y un gran golpe de efecto, al colocarse de espaldas y en silencio durante su presentación como señal de protesta por el exceso de medidas de seguridad e inconvenientes que se han encontrado todos los grupos. Y así casi dos minutos, con ovación final del público. Luego, pasacalle y primer tema. Tienen magia en sus voces, están de moda y pivotan con ese aval.
El primer tema fue un peculiar “¡Que viva España!”. Arrancó con toques de humor en la crítica a la monarquía, de los parados dijeron que “ya no hay trabajo y no se cobra el paro, se triplica la tasa del desempleo y 5.000 familias no tienen que comer”… Pero mucha crisis no deben estar pasando ellas, o al menos sus letristas, por el número de huevos que nombraron… De más a menos. Pero sonaba bien.
La segunda canción de estas reinas del humor, “Las princesas”, elevó las situaciones cotidianas de conversaciones de mujeres a canción de fémina. Cambiaron de ropa y empezaron a recordar la hipocresía cuando una le dice a otra lo flaca que está y la otra le contesta que está como una vaca. Bajó la intensidad del humor, especialmente al hablar de que la tira del tanga se le mete… Yvuelven a una senda más correcta con Blanquianieves, que aprovecha a los siete enanitos para cada día de la semana. Otro momento de humor lo lograron en la elección sobre los colores favoritos en función del que las favorece más: rojo las hace más pilingui y el negro más flacas… Humor, a precio de saldo. Ellas son mucho más. Pero tienen encanto. Despedida de la Negra a ritmo de “Santa Cruz en Carnaval”. Se esperaba más.
Caraduras. Anoche era 11 de febrero de 2014. Pero con la murga de Miguel Díaz, los Caraduras, pareció verse sobre el escenario una agrupación de los años ochenta. Pasacalle y despedida salvaron su actuación, pero los temas propios para pedir hora en el psicólogo hoy. El primero, “El pesimista”, fue un intento por ponerle música a la crisis para enumerar desde las necesidades que se viven en la calle, cuando te piden un euro camino al tranvía, y criticar a tanto político enchufado. Para coger una depresión, y encima con estrofas como esta: “Me siento en un banco y me caga una paloma”…
Su segundo se titulaba “Brindo, brindo sin parar”. Un brindis en copa de plástico, en el que tan pronto la levantaban para pedir un futuro mejor como para rendir homenaje al de la cabellera blanca por los valores que les inculcó. Acabaron echando de menos a los banqueros y políticos serios. Pues vale. Tiene mérito estar ensayando seis meses para llevar a cabo esta actuación.
MasQLocas. Fueron las encargadas de cerrar la segunda fase. Con Cathaysa Expósito al frente y el aval musical de Xerach Casanova las chicas que nacieron al amparo de la Casa del Miedo parecían abocadas a una interpretación mucho mejor. Su pasacalle fue tímido, pero afinado.El primer tema, “En tiempo de crisis la culpa es nuestra”, arrancó muy bien. Pero ingenio y buenas maneras acabaron hipotecados. Comenzaron con las familias a las que les cortan el agua, luego un licenciado acaba limpiando escaleras, más allá con la sanidad, que es un privilegio si no te enfermas, para augurar que acabará privatizada. Lamentaron que vivan bien Oramas y Paulino “a costa de mis hijos… Tanta política para qué si no llego a fin de mes. La culpa es nuestra”, se lamentaron. Tras escuchar “Manifiéstate” de Bambones se quedó una redacción simple. Las voces que prometían brillo se contagiaron de la crisis del primer tema.
Su segunda canción, “Por todo hay que pagar”, se convirtió en una letra tediosa en la que tan pronto lamentaban la falta de cultura como lo mezclaban con que por todo se paga para saltar al carnaval, las subvenciones… Desordenado. Se esperaba mucho más. Al final de la fase, desconcierto. Dos eliminatorias de cuatro y… la calidad de la letra de Bambones, la exquisita musicalidad y letras. Y Triquikonas, haciendo canción de humor de lo cotidiano entre mujeres. Aunque humor desesperado. Pero ellas están de moda.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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