Carnavaleros de las dos orillas

  • Enrique Rodda y Yurena Delgado son dos formas diferentes de vivir la fiesta. Él, desde Madrid; ella, desde Santa Cruz de Tenerife.

Enrique Rodda y Yurena Delgado -más conocida en el mundo del Carnaval como «La Negra»- son dos formas diferentes de vivir el Carnaval.

Él, nacido en Tenerife hace 28 años, lleva una década en Madrid, pero todos los años regresa a casa por… Carnaval. De hecho, el pasado diciembre divulgó un vídeo en el que aparece con su timple tocando el pasacalle de Bambones y que él lo utilizó para felicitar la Navidad, a modo de «villancico carnavalero». Para él, lo mejor de la Navidad es que da paso a la fiesta de la máscara.

A donde va, lleva su «portátil» particular, su timple, «con su jorobita y sus cinco cuerdas», dice con humor, reivindicando siempre la tierra: «Cuanto más lejos estás del Archipiélago más te sientes canario de las siete islas».

Enrique Rodda trabajó como fotógrafo en Tenerife, pero salió «quemado», y no del sol, el sector era pequeño y había mucho profesional, y él solo optaba a las migajas, cuenta. Por eso, decidió poner rumbo a Madrid, una ciudad que siempre le fascinó. De hecho, el «villancico carnavalero» lo grabó en la Puerta del Sol. «Soy un embajador del Carnaval y de Canarias allí por donde voy», resalta.

Alumno del García Escámez y luego del Cabrera Pinto, aprendió a tocar el timple en la escuela de Domingo Corujo, y militó en la agrupación folclórica Notas al Aire. Hace ya años grabó con su timple el himno del CD Tenerife, y triunfó más que con el pasacalle de Bambones, porque tuvo una repercusión internacional, ha superado 150.000 descargas.

Este murguero frustrado, como se define, afirma haber encontrado en Madrid una empresa que lo ha valorado más que en su propia tierra; trabaja en una empresa de juguetería vinculada con la robótica.

¿Por qué eligió el pasacalle de Bambones y no otro? Rodda, que incide en que no es músico, admite su fascinación con «Mi vida es ser un bambón» porque es más armónica. «Valoro a Bambones por su técnica y calidad; me lo paso pipa con Diablos. Soy feliz con todas las murgas porque siendo de Santa Cruz tienes un amigo en todas. Me mola verlas todas. Además, el que es un murguero, lo ve todo», enfatiza.

Reconoce que sobretodo los seguidores de las murgas le han propuesto versionar con su timple otros pasacalles. De momento, trabaja en una sorpresa para esta edición, tal vez algo de salsa, meregue.. «Pediré que pongan Santa Cruz en Carnaval en mi entierro», dice. En su antebrazo, una sardina tatuada. «Cuando me incineren ella se quemará conmigo». 2.000 kilómetros de distancia con la mirada puesta, y el pasaje sacado, al Carnaval.

De vivir fuera con magua a estar metido a tope en los preparativos. Es el caso de Yurena Delgado. La semana pasada se trasladó al local de la agrupación musical que preside, Salsabor, para instalarse entre máquinas de coser. Su sede, en el barrio de Las Delicias, dice que es la casa del Señor, porque vienen todos los amigos. De Salsabor, de Triquikonas. «Aquí el que viene no está quieto. Hay café y luego a pegar piedras o lo que haga falta», explica. Solo hay una máxima en su sede: «Prohibido contar problemas».

La sexta de seis hermanos, «La Celia Cruz» de las murgas nació el día de la Inmaculada de 1980, festivo. «Por eso debo ser yo tan novelera». Salió en Las Que Faltaban (1998) y fue cofundadora de Triquikonas, junto a Yeray Lorenzo, Naara Hernández y Almudena Domínguez. Desde 2010, fundó la agrupación musical Salsabor. «Un grupo de amigos que teníamos el hobbie de la murga decidimos crear una agrupación para vernos, porque en Carnaval era cuando menos coincidíamos», se ríe. Surge entonces la disyuntiva: ¿qué prefiere: murga o agrupación? «No voy a dejar de ser murguera; lo seré toda la vida, pero la agrupación es más familiar».

Desde hace cuatro años cogió la máquina de coser como compañera inseparable, junto a «Celia», su perrita, que sobre muslos es testigo de cada puntada.

«Tengo los ojos borrados. Te dejas las horas y la vida» en la máquina, explica, siempre con una sonrisa. Cuenta que de chica se perdió detrás de una comparsa.

Yurena es un ejemplo de que la Vida es un Carnaval y las penas se van cantando: por la mañana, cosiendo; por la noche, cantando en Salsabor, o en Triquikonas.

Dos formas de vivir el Carnaval.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.