Con la murga en los genes

El amor por las murgas se transmite de padres a hijos, y en algún caso incluso se hereda desde la generación de los abuelos, como ocurre en Rebeldes. Aquí, seis ejemplos.

Dos señas de identidad distinguen al Carnaval chicharrero: son tan protagonistas los miembros de los grupos como los anónimos carnavaleros o los visitantes, siempre que salgan disfrazados a la calle. La otra seña, el Carnaval se lleva en las venas y se transmite de generación en generación. Y eso se verá en las tres fases del concurso de murgas infantiles que comienza esta tarde en el recinto ferial.
Esta edición se cumplen 100 años del desembarco de la murga, disfrazada de chirigota, del buque cañonero Laya. Durante décadas, hay cientos de casos que demuestran cómo los hijos han heredado el amor por la murga.
Entre los casos más llamativos, la familia Cortés. Paco Cortés, de 57 años, salió con la murga Los Gordos en 1970. En 1973 ya fundaría Los Rebeldes, a la que siempre ha estado vinculado, incluso cuando salió 4 años conTriqui-Traques, en la época de Mama Lala. Su hijo, Jose Cortés “El Pirata”, de 38 años, se estrenó de mascota como bebé, hasta ocupar en 1996 la dirección. Hace cuatro años entregó la batuta a Tati Arias, pero sigue como “alma mater”. “El Pirata” también ha hecho sus incursiones en las adultas, con Chinchosos y Zeta-Zetas, y este año diseña a Desbocados. Su hijo y nieto de Paco, Diego Cortés, de 9 años, apunta maneras. Aunque la ilusión es que ocupe la dirección, destaca en la percusión. Tres generaciones con la misma pasión.
La familia Coello Padrón es otro ejemplo. Juanjo Coello, de 50 años, lleva desde los 35 en murgas: director de El Cabito, luego en Rebeldones hasta fundar Guachi infantil. Su esposa, Carolina Padrón, de 47, se contagió de esta ilusión. Y de eso hace ya 26 carnavales. Sus hijas heredaron este gusanillo. Raquel, de 23 años, siempre ha militado en Guachi, y desde hace dos dio el salto a las adultas con Triquikonas.Su hermana, Lara, de 18 años, lleva diez de directora; un año colaboró con Chinchositos y este se estrena en la agrupación musical Chaxiraxi.
Alberto Marichal tiene 43 años. Desde 1985 ha estado siempre vinculado al Carnaval, primero en Mamelones, luego enChinchositos y las adultas Chinchosos, Ni Pico, Triqui,Diablos… y tras cinco años de descanso regresa este en Trabas. Precisamente este febrero su hijo Berto jr. ya se pone de pie y… también al frente de Chinchositos, y “jubila” a su padre.
La fiebre por la murga llega hasta Granadilla. Fran Conde, de 40 años, comenzó en murgas con 5 años: Bambas, luego Desinquietos y hasta en la adulta La Traviata un año como director. De los 8 años que lleva Retorciditos, él lleva 7. Su hija, Amanda, llega tantos años en la murga como edad tiene, ocho años. Ella también toma el testigo de su padre este año, además de ser diseñadora desde el año pasado.
Otro ejemplo de herencia murguera. Graci Martín, de 37 años, de los que lleva 30 en el Carnaval. Ensayó en 1987 con Lengüines pero se estrenó con Rebeldes en 1988, luego pasó a Guachi infantil, a la adulta, Desinquietos, dirigió ElCabito hasta sacar Lenguas Largas, al margen de compaginar la dirección en Cascarrabias (Puerto),Trabas y Jocikudos. Su hija, Laura, de 8 años, ya salió al Carnaval en el vientre de su madre, Sandra Rodríguez, fundadora y directiva que fuera de Tras Con Tras. De hecho Graci y Sandra se conocieron en las murgas, y la maternidad le impidió seguir en murgas. Su hija Laura toma el testigo este año a Graci Martín en Lenguas Largas.
El Carnaval goza de exquisita salud y las nuevas generaciones pisan fuerte. Sirva el ejemplo de Pedro García González, secretario de la Sociedad Mamel’s. Lleva 24 años en la institución, dos en Mamelones y 22 en Mamelucos. Esposo de Patricia González Gil, quien militó en Ni Picas, Marchilongas y Ni Muchas, transmitieron el amor por la murga a sus hijos. Su hijo Hugo, con 4 años,“tiene cinco carnavales”; su hija Alba, con tres meses, se estrena este.
Son solo algunos ejemplos de que el Carnaval de Tenerife es una gran familia y se lleva en los genes.

 

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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