Noche Mamels, 24 años después

Con un doblete de primeros en Interpretación y Presentación, junto a una destacada actuación en su segundo tema, Mamelucos vuelve a inscribir su nombre en la historia del concurso de murgas del Carnaval chicharrero.

Interpretación
1.º Mamelucos
2.º Bambones
3.º La Traviata
Acc.: Diablos Locos

Presentación
1.º Mamelucos
2.º Diablos Locos
3.º Los Que Son Son
Acc.: Tras Con Tras

Mamelucos hizo historia anoche y revalidó su noche Mamels de 1991 y 1992 al conseguir 24 años después doblete de primeros en Interpretación y Presentación con una magistral actuación, en especial en su segundo tema. Las madres se han tenido que sentar en la Casa del Miedo y coexistir la Sub 21 y los veteranos para volver a lo más alto del pódium, algo que ha sido posible este año gracias a Airam Bazzocchi en un matrimonio, o trío, formado con Xerach Casanova y Nando Galván, director musical y letrista.

El segundo fue para Bambones, que repite la clasificación del año pasado, con un primer tema exquisito, sobre la Ley Mordaza, y una espectacular puesta en escena del cine, propia de un Oscar.

La Traviata, con letras de contenido, aunque no conectó, se contentó con un tercero que ayer le tuvo que saber a gloria, porque consolida su evolución ascendente, mientras que Diablos Locos se contentó con un accésit, después del primer premio del año pasado.
Era indiscutible el primer premio de Mamelucos también en Presentación. El segundo fue a la simpatía de Diablos Locos; tercero de disfraz para Los Que Son, que pareció de consolación por no pasar a la final, y el accésit, para Tras Con Tras.

La final había generado grandes expectativas. Primero Zeta Zetas, luego se esperaba que superara Traviata, y que subiera con Mamelucos, como así ocurrió. Se paró en Ni Pico, Bambones hizo gala de buena letra y espectáculo en su cine, pero no llegaba el pelotazo de la noche, ni con los drag de Diablos, y menos con Triqui. Ganó, justamente, Mamelucos, con maestría murguera.


La Fufa y siete mil “Cubanitos”
Con Alexis Hernández como maestro de ceremonia, por segundo año consecutivo, comenzó la final de murgas, que saludó al público desde una de las plataformas de la derecha del escenario, junto a una televisión. No era Jordi Hurtado. De allí, dio paso a Ni 1 Pelo de Tonto, y su canción oficial, “Santa Cruz en Carnaval”. Y luego, la Ni Fú-Ni Fá (1961), telonera de lujo.

Antes llamó la atención la entrada del jurado; unos con pelucas, otros con collares, incluso con plumas, en un toque festivo.

A ritmo de caja, bombo y platillo, la Fufa entró desfilando con el maestro José “El Flaco” al frente, mientras el solista Manolo Gándara interpretó en plan lírico la entrada. Y comenzaron con una genialidad: el componente Valladares se presentó como un falso bebé, como la diputada Carolina Bescansa, de Podemos, para conciliar la vida murguera.
Luego, estrenó su presentación de 2016, que más parece una canción del Carnaval.

Y comenzaron con un adelanto de su repertorio. Su primer tema, “Será una moda”, en el que trajeron al recuerdo lo que le pasara el año pasado, cuando los vetaron. “Cuidado con lo que cantas, no se lleva la libertad de expresión”, cantaron. “El tiempo no ha podido hacer que calle la Fufa”.

Ahí la murga buscó la complicidad del público, que se prestó al juego: “¡Es la Fufa”. La grada tenía hambre de espectáculo. “Arriba, abajo, al centro y adentro”, para acabar con: “¡Fufa!”.

Su segundo, “En busca del agujero negro”, dedicado a Las Palmas, con referencia a José Vélez; a las murgas canarionas (de 20 ahora afinan 2), con referencia al “censor” Tino Guzmán, para despedirse con un Cubanito que corearon las más de 7.000 personas que desbordaron el recinto.


Zeta-Zetas entró por los ojos
La murga de Javier Lemus apostó por un repertorio muy visual, con un montaje musical que trajo al recuerdo en más de una oportunidad las selecciones de Bambones, solo la parte musical.

Lo mejor de Zeta-Zetas, Brito, con su recreación de ama de casa para anunciar el primer tema, “Fefa y Aída: hay ropa tendida”. Los componentes aparecieron así, en ropa tendida, pero acartonados, con escasa movilidad, a modo de recortables de los años ochenta, como el tipo que lució la Familia Monster en la canción de la risa en 2015. El hilo conductor, bueno. El impacto visual, atractivo los primeros dos minutos. Aludieron a que no hay que valorar a la gente por la forma de vestir, que la corbata no es mejor que un uniforme, y algún clásico como aquellos que van al baile de magos como machangos. Algunos toques previsibles. Momento culmen, el levantaplazas en honor de las madres en el que Zeta Zetas pidió igualdad salarial entre hombres y mujeres. Entre la parodia, componentes de Tras Con Tras, como su directora, Melca Barrera.

Siguieron con “Hackers”. Echaron mano de un neón para ir iluminando los iconos de un ordenador para cantar a Bolorino; intentaron hackear la clasificación para que descendiera Las Palmas, criticaron la falta de local de Marchilongas… El tema bajó de intensidad con casi medio minuto de la solista de rondalla Sislenia, mientras la confusión se adueñó en ese momento con referencias a las elecciones y la crisis financiera.

Zeta Zeta entra por los ojos, con un efecto visual original en su primer y segundo tema, pero no por los oídos. Las voces temblaron, como su vocalización. Se esperaba mucho más, pero se bajaron alimentando el espectáculo con una actuación de cartón. Faltaban seis.


La Traviata se quedó en el monumento
Segundos en actuar. La baraja estaba abierta, pero La Traviata se salió, con una actuación pletórica, en voces y con calidad en sus letras, con algunos altos y bajos en la intensidad, pero enamoran.

Pasacalle y sintonía de Carnaval para dar paso a su primer tema. Quizás le faltó un poco de magia musical al arranque, pero la letra, una joya de Carlos Casanova. Con el hilo conductor de “La zapatería”, sacó punta a la jerga del oficio. Así, fueron sacando diferentes modelos, y a todos le pusieron letra: zuecos, para hacer referencia a los médicos; las alpargatas del campesino, la esclava doña Economía o la bota alta en referencia a aquel político que pisotea. Sacaron una caja de popularidad, de zapatos de carnaval, para repasar la gestión de los concejales de Fiestas, para acabar, tras una mención a Rajoy, con “La Cenicienta” dedicada a Santa Cruz. Llenos de magia, con una puesta de escena excelente.

Siguieron con “Traviata directo”. Un tema más sencillo que no conectó hasta el final. Fueron a Presidencia, donde aparece Patricia Hernández, y no Clavijo, con un perro; allí vive. El tema baja en intensidad para volver a subir en la lotería de las elecciones. Salvaron ahí el tema y volvieron arriba con la descripción en el escenario, identificado al playmobil con Juan Viñas o hablando del cubo Rubik y la hipocresía del político. Concluyen con una escultura de Pedro Gómez Cuenca, para denunciar la dejadez del ayuntamiento. La primera parte del tema quedó en el olvido y reventó al final.


Lección magistral de Mamelucos
Pletóricos en voces y con un segundo tema exquisito. Volvieron los mejores Mamelucos, de la década de los años noventa, cuando se hicieron con doble de primero. Airam Bazzocchi, con Xerach Casanova y Nando Galván, le ha quitado polvo y caspa.

Su presentación, única, con una fantasía que dejaba claro que solo había que repartir el segundo, tercero y accésit. Mamelucos no se complicó la vida en sus letras. Con voces sensacionales, marcó la diferencia en una final que iba a más. Su primer tema, “Los festivales”, tuvo un hilo conductor sencillo para reprochar que ahora se hace un festival para todo y que casi los festivales sustituyen a la tarea que tienen que desarrollar los servicios sociales. Criticaron el sorteo de viviendas y demandaron políticas sociales. Fueron correctos en su letra y, a años luz, en calidad musical y vocalización. Un bálsamo para los oídos.

Pero Mamelucos se vino arriba en “Récord Guinness”, gracias en gran parte a la actuación de Masi, maestro de ceremonia que iba dando paso a las pruebas: final más corto, una retahíla, la pitada, la demagogia o la murga con mayor pancarta. Una crítica soterrada a lo que hacen las murgas, pero, sobre todo, una lección magistral de Mamelucos, que demostró que es un pedazo de murga. Vuelve a conectar y a estar en lo más alto. Grandes.


Ni Pico desentona en la final
La murga que dirige Carlos Estévanez con el apoyo musical de Óscar Gómez desentonó en la final.

El primer tema, “Los electores”, escrito por un grupo de letristas de la murga, se planteaba contar los diferentes tipos de electores. Cuando la vocalización se lo permitió, parecía que se referían a la geste de postín que votaba, luego a Pablo Iglesias, para seguir con una mención extraña entre Gonar y el canarión. El tema, ya deslavazado y sin sentido, buscaba el final. Solo faltó que alguien dijera aquello de: ¡Árbitro, la hora! Incrustaron al pasota y hasta parecieron que tomaron prestada a Triquikonas la chica malcriada que las dejó este año fuera de final. Concluyeron pidiendo un mejor sueldo.

Pero cabía el peor todavía, con “Las adicciones”, una demostración de lo que se puede hacer en situaciones de embriaguez, como parecieron referirse al inicio. Habían pasado dos minutos y el tema daba rodeos y no arrancaba. Como tampoco lo había hecho Ni Pico.
Hablaron de la “adicción” a coleccionar basura, incrustaron “el chiringuito”, por un pareado fácil y desesperado. Perdieron el sentido de la letra cuando fueron al gimnasio: “ya no tengo pectorales, tengo tetas”. Y como van al gimnasio, toman proteínas y “no se me empina”, dijeron. Entre las adicciones, al selfie. El tema podía ser peor, con la referencia a la violencia y el terrorismo, para concluir formando con los cartones la bandera francesa.

Al término de su actuación, no solo demostró que desentonó en la final, sino que es posible hacerla con un finalista menos. Su actuación de ayer ayudó a perder la adicción a las murgas.


Bambones opta a los Oscar
Bambones protagonizó una actuación de película, con el riesgo que suponían sus dos temas. Dejaron para la final la ley mordaza, que tuvo referencias en las fases, y el cine, un argumento que tocaron Mamelucos o Irónicos. Ante estas situaciones, cabe dos posibilidades: o se convierten en un documental de La 2 o simplemente ser tan grandes como el último capítulo de la saga Star Wars. Y así ocurrió anoche.

“Una murga sin mordaza” es una letra exquisita. Con sorna, humor socarrón canario… se vacilaron al revés y al derecho de que ahora se persigue todo lo que huele a libertad. Excelente selección musical. El tema subió enteros. Cargaron contra la Casa Real como si de una partida de envite se tratara; antes que la reina prefieren la cerveza dorada; y para las infantas… les gustan más la de naranja que la de limón. Rajazo final: “Me importa un huevo si llevan uniforme” y si los multan. Fueron… voz del pueblo.

En el primero demostraron que sus letras son únicas; dignas de enciclopedia. En su segundo, fueron nominados a los Oscar con un tema de película. Espectáculo al desgranar los últimos rodajes e identificarlos con situaciones políticas. Presentaron “Ocho nombres guanches”. Siguieron con los invitados, con un excelente golpe con Efraín Medina, para seguir en los premios a Ricardo Melchior, por “El viejo y el mar”, o al CD Tenerife, por “Encuentro en la Tercera… División”. Un lujo.


Diablos da “guerra” con los drag
Espectacular fue la puesta en escena de Diablos Locos, nada más llegar al escenario. Con esa fuerza que les caracteriza y levantando pasiones entre las aficiones. El maestro Víctor Asensio “compuso” la tercera edición de La Fasnia. Después de la original, que reversionó en 2015 como orquestas de pueblos, ayer siguió el modelo con Juan Luis Guerra.

La falta de dicción, tal vez por la complejidad de la selección musical, dificultó disfrutar de la letra, además de resultar atropellada. Era la “Carta de Juan Luis”, que contaba una visita por Tenerife, que incluyó algún golpe de humor, como encontrarse un muñeco de nieve a 30 grados, que alternó con algún viaje a la sanidad o a Presidencia, y no se libró la organización del Carnaval. Al final, se perdió el tema.

Llegó su segundo tema, que se esperaba que rompiera el concurso por las expectativas creadas, y se quedó en un adelanto de la gala drag, como la que se celebra en Las Palmas el 19 de febrero.

Mucha puesta en escena y buena idea al identificar cada drag con una isla, El Hierro, La Palma, Fuerteventura… La selección musical dio más realce, con temas del folclore o populares de cada isla. Algunas rimas, en busca del humor desesperado, como la de Agulo.

Como ocurrió el año pasado en “Las tetas”, un canto a la mujer, anoche la canción, en la recta final, puso freno de mano y marcha atrás para dar un giro y romper una lanza por los homosexuales, con un poema de Víctor Asensio, al decir que “se miraba al espejo y veía una cosa”. Dirigidos por Masi Carvajal, arremetieron contra los maltratadores, y acabaron así: “Maricona tú”.


Triqui reivindica su humor
Triqui-Traques cerró anoche la final de murgas con un repertorio que se basó en su apuesta por el humor de la tribu del Carnaval. Musicalmente dejaron de manifiesto la labor desarrollada por Francis Trujillo “La Juana”.

Basaron su actuación en dos temas de humor puro y duro, en su estilo.

Siguiendo con el estilo que tanto les funcionó años atrás de dividir la murga con los mellizos Tino Nino, ayer abrieron su tiempo de concurso con Pimpi y Nela. El argumento de la canción, la pelea de una pareja con golpes de humor, al estilo triqui, donde el director artístico, Marcos González (A Secas), se puso la murga a la espalda para volverla a convertir en una agrupación amable, cercana. La letra caricaturizó situaciones de la vía diaria, con descripciones de la mujer que buscaban el humor.

Cerraron su tiempo de concurso con “El tamaño sí importa”. De nuevo, apuesta por lo visual. En realidad, cantaba toda la murga, aunque solo se veía a cinco de los componentes que, alongados en unas ventanas, estaban colocados en la parte más próxima al público. A partir de ahí, contaron las anécdotas suscitadas por la moda del running, también dentro de su apuesta por el humor triqui. Eran los últimos y habían regresado este año a final, tras el desierto de 2015. Aunque sin ir a por los premios, hizo un papel discreto, y a pesar de que a veces parecía interminable el tema, lo salvó la calidad musical.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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