Trapaseros gana y vuelve a Santa Cruz

Los de Juanka López revalidaron el primer premio de 2016, si bien Cascarrabias, que se alzaron con un histórico segundo, fueron los mejores de la final. Tiralenguas volvió al podio y Trinkosos, en su segundo año, accésit.

Interpretación
1. Trapaseros
2. Cascarrabias
3. Tiralenguas
Ac. Trinkosos

Presentación
1. Archicuerpos
2. Trinkosos
3. Ferrusquentos
Ac. Virgueritos

No fueron los mejores de la final, pero quizás sí del concurso, que acumula puntuación. Trapaseros ganó la final de murgas del Norte y volverá a Santa Cruz en 2018. Curioso, tercer premio de disfraz en Santa Cruz y no mojó cartón en Presentación. El premio Criticón de los medios de comunicación fue para “100% sostenible”, de Ni Pa Tanto, una obra del irónico Sergio González, un premio más que merecido.

1. Apresuradas (La Orotava, 1994). Abrieron la final del norte y, visto su papel en la fase, podría parecer que su premio era estar entre las seis mejores del concurso (seis de 10 participantes en esta edición). Pero fueron mágicas, en especial por la calidad de sus letras, que llevan la firma del irónico Borja Díaz, que ayudó a la murga de La Orotava esta edición, junto a otro irónico, Sergio González.

Las de Alba Hernández abrieron su tiempo de concurso con “Mary Poppins”, con el hilo conductor de los reproches a un alcalde que puede ser el de cualquier municipio… Le achacan todo, cuando hay políticas nacionales y regionales. La letra, rica en temática, mejor que sus voces. Mucho mejor que en la fase.

Pero lo mejor de las chicas de La Orotava estaba por llegar: “La mujer maravilla”. Como en un colorín de superhéroes, se enfrentaron a cinco “capítulos”. El mejor, el primero, la carretera de Teno, para seguir con las colas en la TF-5, el abandono de Costas al barrio de Punta Brava, en el Puerto. Hasta ahí, letras potentes. Luego se tiraron más al aplauso con temas sensibles, como la sanidad desde la enfermedad degenerativa a un canto contra el machismo. Mejoraron en voces. Sus letras, de calidad. No vinieron a la final de teloneras. Buen papel.


2. Trinkosos (La Orotava, 2015). Vienen de la escuela de Pizzicatos y en su segundo año han hecho pleno: dos carnavales, dos finales. Con el aval en las letras de Yeray Lorenzo (Ni Pico), comenzaron estos “hijos del Carnaval”, con voces irregulares. Su fuerte lo confiaron a las letras.

Su primer tema, “Cambio de sentimiento”, justo lo que lograron al escucharse sus letras. El tema, un “totum revolutum” en el que cabe todo. Hablan de que Trapaseros va al concurso en Santa Cruz, luego del paro. Por momentos, canción teórica y lejana; luego, se acercan cuando reclaman más ayuda al deporte minoritario. De nuevo, a embargos y desahucios, colas, pelotazo de El Trompo. Solo les faltó poner “vendo coche” y dar un teléfono.

El segundo, “Monumentos”, idea ya tocada por Bambones, Diablos y Trapaseros. Cantan al Chicharro que hace siglos se robó, y nada tuvo que ver con el argumento que cantaron ayer; luego al Muñeco de Nieve. Lo mejor, el toque de actualidad de un monumento para Pepe López en la plaza del Charco, que salió en La Sexta. A partir de ahí se pierde el tema. Y ya… se inmolan con el canto a las entradas y la Femunt. Buscan tocar el corazón al rendir homenaje a las murgas desaparecidas, con esculturas humanas entre el público. Final arrollador, pero olvidan que hace solo tres años Pizzicatos se quedó en la estacada por la división que ellos mismos protagonizaron. Y eso, tal vez, no merece un monumento, aunque levante una plaza. Un papel en la final, pero poco más.


3. Cascarrabias (Puerto de la Cruz, 1984). Protagonizaron una actuación espectacular. La incorporación de David Padilla en la dirección musical y de Ardiel Herrera el año pasado en la artística han dado un giro mágico a esta murga. El tándem Padilla-Herrera tiene premio este año: Yone Expósito es el mago que también ha sido talismán de la infantil Castorcitos los dos últimos años.

Con Cascarrabias el concurso dio un salto cualitativo, sensacionales desde el primer acorde. Su primer tema, “Los piratas”, comienza con humor diciendo que los canariones no han hecho todo mal, la prueba es el ron Arehucas. Y empiezan a lanzar cañonazos para pelear por cartones de Interpretación: cargan contra los “piratas con corbata”, la seguridad social, los siete millones del ayuntamiento del Puerto para un muelle inacabado, mandan recuerdos a Gladis de León, que “tiene miedo a las murgas del Norte”. El tema podía decaer en la referencia a Sanidad, pero el letrista Yone Expósito regala poesía cuando habla de la “goleta del coleta”, en referencia a Pablo Iglesias, el pirata Clavijo lo tira por la borda y ellos navegan por un mar de nubes, otra poesía a Canarias.

Tras el primer tema, estar entre los premiados parecía cuestión de suerte. Entonces, con “Santeras”, fueron mágicos. Comenzaron con que veían las puntuaciones desde arriba, dieron un serruchazo al edil de Fiestas del Puerto que vendía antes gasolina, y dicen que ahora por la crisis hace trenzas en el rastro. Se sube la intensidad con humor cuando dicen que le vieron a Eloísa el pajarito, referencias al que cobra por dejar pasar a la carretera de Teno, a Zerolo por la lotería o la estación de servicio que siempre da premio. Un pedazo de actuación.


4. Tiralenguas (Icod de los Vinos, 1991). Con la plaza de América entregada tras los Cascarrabias, llegaron Tiralenguas, que estrenan montaje en voces de Xerach Casanova, de Mamelucos, aunque por momentos lo disimularan, y mucho.

A las órdenes de uno de los directores más carismáticos, José Antonio Vera, su presentación fue espectacular, para acabar su pasacalle rajados en voces. El primer tema, “El Sommelier”, es una temática compleja. Comparan situaciones y vinos y acaban con una “borrachera de éxito” que les resta brillo. Parece que nombran a Podemos, al que comparan con un vino afrutado, si la vocalización no falló. Entre sus perlas, que se cobre por visitar los parque nacionales a “precio de reserva”. De ahí, un rajazo, a Gonar, “amargado y arrastrado”; lo comparan con vino “aguachirre” o “de cartón”. Luego atacan el vino de fuera y cargan contra el Cabildo, no se cortan al llamar golfos a CC. Igual, fruto del vino, se pasaron de trago.

Su segundo tema, “Las chicas de Trump”, a mitad de camino entre la mejor época de Triqui y las actuales Triquikonas. Se convirtieron en las “Chicas de Trump” e hicieron reír más por su coreografía que por sus letras. Echaron un pulso a las animadoras del Canarias y despertaron carcajadas.

Luego como animadoras recordaron que van a todas partes, a los Indianos o al Coso de La Orotava. Gira el tema con un rajazo a Rajoy y regresan para animar a Concepción y a Clavijo. Lo mejor, su baile y frescura. Espectáculo.


5. Risilocas (Icod de los Vinos, 1997). En su 20 aniversario, llegó a la final con mejores temas que en fase, con los que pasaron, lo que no era muy complicado. A las órdenes de Luisi Hernández, comenzaron con una canción que pareció enlatada, por lo atemporaral: “Juego de tronos”, criticando que no se dén más ayudas a empresarios y autónomos. De pronto incrustan una comparativa de la enseñanza pública y la privada, referencias a la sanidad… más que juego de tronos, parecía juego de trozos de letras, con una canción de trámite. Eso sí, con voces redondas y muy bonitas, aunque a veces parecían con miedo a cantar en el micro.

En “Las juergas”, a la letra le faltó enjundia, aunque sonaban muy bien. Siguieron con un repaso por las fiestas que hay todos los fines de semana del año. La murga se divide en tres y canta tres estilos diferentes. Pelearon por un papel discreto y no desentonar en la final. Cascarrabias había dejado un alto nivel, y Tiralenguas peleó con “animadoras de Trump”.


6. Trapaseros (Los Realejos, 1991). Los ganadores del Norte 2016 subían a revalidar el título, con el lastre de no haber pasado a la final en Santa Cruz. Anoche estuvieron pletóricos en su presentación.

Los de Juanka López solo con su pasacalles ya son sensacionales. A partir de ahí, tuvieron que demostrar que el “Camionero”, su primero, no era un lastre. Incluyeron retoques que dieron agilidad a un “trailer” de crítica que parecía revivir la magia del militar que los llevó alto en Santa Cruz. Pero el Camionero va con gasoil, y el militar, a gasolina. La letra parecía escrita por el comité de empresa de camioneros unidos de España, más propia del congreso de un sector, más que de final.

Golpazo con una buena selección musical cuando se encuentran con la Guardia Civil. Luego, bajan a la cruda realidad del camionero, al que no pagan sus clientes. De ahí saltan a los comedores sociales, y el tema se salió de carril, eso sí, muy bien cantado.

Su segundo, “El típico de Tenerife”, un cambio de registro en el estilo que comenzó con humor. Ironizan con situaciones del “Típico”, extraídas de su perfil en las redes, para comparar con la juventud actual. Restó brillo cantar con una careta. Alguna perla, como cuando dicen que “no se corta un pelo”, y aparece la publicidad de Fígaro, o cuando hablan de conservar las tradiciones y aparece un mago bailando break dance. Solo quedaba por ver si Trapaseros ganaba su típico primer premio, que no se había asegurado. Resonaba aún Cascarrabias., aunque no fuera típico.


Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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