Sofocados marca la diferencia

Las murgas bailan ahora y no tocan la trompeta. Decepción en la primera fase de murgas infantiles. Los “hijos” del Compi demostraron magisterio. Se esperaba más de Distraídos, con una gran idea, “La estantería”.

El recinto ferial acogió ayer el primer concurso del Carnaval del Caribe, protagonizado por las murgas infantiles. El escenario parece en sí la maqueta, porque se pierde en la gran nave. Sobre la calidad del concurso, decepción.

Sofocados marcaron la diferencia, con equilibrio en la ejecución y calidad de las letras. A mitad de camino, Distraídos, la decepción. Les faltó tener en las voces la misma calidad que en las letras, en especial “La estantería”, una idea genial que dejaron pasar.

En general hay gran mejoría musical, pero las letras son una asignatura pendiente. Hoy muchas prefieren bailar, incluso siendo murgas. De hecho, de las ocho murgas, solo una tocó la trompeta.

1.- Distorsionados (1998). Dirigidos por Cristina Morales protagonizaron un estreno discreto. Dada la trayectoria de su directora, se temía que marcara un nivel muy alto. Al final, una buena presentación para ser su estreno. Lo mejor, su vocación y su reconocimiento de que la senda de una buena letra es el humor, si bien pecaron por remedar a Triquikonas.

Su actuación fue de corte tradicional. Primer tema crítico y el segundo, una historia de humor. Y así puntuar en los dos apartados. Abrieron con “De generación en generación”, en el que crecieron por momentos, en años, para criticar al gobierno que “nos mangonea”, defender a los padres coraje o a los pensionistas, y luchar “por nuestro futuro, no pido más”. Letra seria y para niños mayores. Lo mejor, que se les entendió.

Acabaron con “Cariño queda mañana”, una canción en la que parecieron rendir homenaje a Triquikonas, pues fue un “mix” de los golpes de la murga de Almudena Domínguez. Desde el remedo a la telefonista, hasta cuando piden en el McDonald’s. Guiño al humor, en plan adolescente.


2.- Distraídos (2006). Los primeros momentos fueron desconcertantes. Ni el pasacalles sonaba a Distraídos. Poco a poco levantaron vuelo y rindieron homenaje al centenario en su presentación, para sacar punta a su disfraz.

Su primer tema, “Cámbiame”, parecía la mejor definición de lo que les había pasado en primera persona. Maestros de la puesta en escena que ya está prohibida, hicieron de la tarima su plató de “Cámbiame”, y cambiaron al dentista por el Ratocinto Pérez, o la calavera del Cartel del Carnaval por una cara de payaso. La letra fue mejor que su vocalización.

Su joya, el segundo tema. En ambos casos de Carlos Casanova, que se estrena con ello. “La repisa” es una genialidad donde los trofeos ganados en las actividades extraescolares toman vida y acaban cantando. Se nota el fichaje de Javi Lemus. La murga gana seguridad en interpretación cuando dan la lección de lucha canaria, entregan el balón de oro a Vitolo o rinden homenaje al padre, el mejor entrenador. Distraídos, al final, sacó dientes.


3.- Chinchositos (1987). Al frente de la murga, Olgui Rodríguez de León. Las letras, obra de Fito Sosa. Musicalmente han dado un paso de gigante respecto al año pasado. Reivindicaron un estilo de letras con historia. Su primer tema, “Excursión en familia por Canarias”, un repaso por cada una de las islas, para concluir “ser canario se siente”.

Mejor, incluso en vocalización, su segundo, “Curso 1980/2017”. Una idea original en la que se contrasta cómo eran los niños de antes en el cole con los de ahora, incluso cómo han cambiado los juegos. Desde la pistola de madera o la “estiradera”, su “arma letal”. Lo comparan ahora con la influencia de la telefonía móvil. Entre los mejores momentos, cuando cantan como si tuvieran un chicle en la boca. Comenzaron con mucha fuerza, para acabar, con su despedida, reivindicando de nuevo su notable mejoría musical.


4.- Revoltosos (1998). A las órdenes de Atteneri Alonso, han mejorado en la calidad de sus letras respecto a ediciones anteriores. Su primera canción, un homenaje a la murga tradicional. En “Los niños y sus miedos”, cantaron a ritmo de pasodoble al fracaso escolar, recordaron lo que cuesta sacar una murga y apostaron por disfrutar por encima de los esfuerzos que cuesta para incluir un apunte de actualidad, cuando reprocharon la inseguridad que se vive en Añaza por lo que unos delincuentes le hicieron a una guagua. Y salieron en defensa de los vecinos.

Se despidieron con “Excursión al monopark”, una parodia divertida de una excursión, como si de una feria se tratara. Mucho mejor que el primero. La calidad musical de su despedida hubiera dado más méritos a sus dos canciones en concurso.


5.- Sofocados (1984). Cuadraron hasta ese momento de la primera fase la mejor actuación, algo que tampoco anoche fue muy difícil. Ver a Paola Tosco, la hija del Compi (fundador de los de María Jiménez), al frente del grupo con la destreza que demuestra ya emociona. Grande. Muy grande.

Musicalmente, los mejores, en interpretación, intencionalidad de la letra y hasta con los únicos momentos de humor de la noche.

Abrieron su tiempo de concurso con “Entre virus y enfermedades”, en el que cantaron como si ellos fueran los propios virus y hasta simularon un combate de boxeo en la lucha con la enfermedad. El tema se vino arriba cuando hicieron una retahíla con los medicamentos de los niños, para acabar “a capella” denunciando que la sanidad es cara y no quieren que la privaticen. Muy bien.

Su segundo, “De caminata a Candelaria”, una historia divertida precisamente tal día como ayer, víspera de la fiesta. Hacen reír en especial cuando le piden a Bolorino que les haga un directo con la murga, para seguir reclamando cuidar las tradiciones y lamentar la inseguridad. Gran trabajo realizado por Javier Suárez Plata, que aunque este año no saca a Rebotados, la única mixta del Carnaval, se ha centrado en Sofocados, y se ha notado, y combina su colaboración con Pablito Moreno en Zeta-Zeta.


6.- Triqui-Traquitos (1985). Confirman su calidad musical de los últimos años. Su director, Emilio López Foronda, demuestra su madurez y tira de la murga. Su pasacalle y despedida, himnos del Carnaval. Musicalmente, después de Sofocados, de los mejores de la noche. Sus letras, por debajo de la calidad musical, si bien apostaron por enfoques originales. Pero sus temas fueron largos.

Su primera canción, “Una clase de política” que, por la duración, más parecía una legislatura. Inspirados en las tres elecciones para elegir presidente del Gobierno, emularon hacer su campaña electoral. El golpe de humor, cuando se dirigen a los niños y a las niñas, hablan de muñecos y muñecas y… hablan de bocadillos y bocadillas. Sonaron bien.

Su segunda letra, “Nací lechón y allí terminé yo”, la presentaron como un paseo para jugar por El Toscal, aunque parecía más una olimpiada, por la cantidad de juegos a los que hacían referencia, con muchos movimientos coreográficos. Lo mejor, el final: “Mi oro es tenerte a ti”. Oro para pasacalle y despedida, muy bien musicalmente y vocalización.


7.- Melositos (1990). Con Caraima Díaz al frente, lucieron una fantasía de tuna, de Santi Castro. Demostraron que han mejorado en sus voces.

Su primer tema, “Tuna Melositos”, comenzó de una forma genérica para dar humor cuando se refieren a que Bermudito quería coger el violín pero no llegaba, dicen que Efraín Medina va de modelo y hacen una referencia también a Manón Marichal, presentador de la Canción de la Risa. No pierden la oportunidad para dar un toquito a la concejala, ya que no entienden lo que hace en la organización. Una canción también con baile.

Su segundo, “Un futuro para mejorar”, mezcla desde la situación en la educación a la relación con los profesores, con la influencia de la tecnología y la televisión en la familia. También hacen referencia a los niños de Siria y la situación por la que pasan. Han mejorado en interpretación.


8.- Guachipanduzy (1991). Fue necesario llegaran los de Lara Coello para que después de siete murgas, 14 temas, 7 pasacalles y otras tantas despedidas se pudiera ver cantar a una murga con trompeta. A este paso habrá que poner en las bases que su uso sea obligatorio.

Los Guachi sonaron muy bien y sus letras, de Félix Padilla, la conviernten en una murga amable, con ideas comerciales, aunque le falta un punto para cautivar. Sonaron muy bien musicalmente.

Su primer tema, “Soy el más mejor”, las aventuras y desventuras de una adolescente en la edad del pavo, con efecto triquikón incluido. Tema alegre y bien cantado. En la misma dinámica, su segundo, “Batallitas de mi abuela”, en la que hablaba de la diferencia de hábitos. La actuación bajó en intensidad.

En general, mala primera fase.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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