Irónicos marca la diferencia

Ganadora en 2015, fue la mejor en voces y vocalización, con letras serias aunque cargadas de argumentos. Cascarrabias deleitó con potencia y enfoque original.

Ferrusquentos, Risilocas, Cascarrabias e Irónicos abrieron anoche la primera fase del concurso de murgas del Norte, en Los Realejos. Hoy actuarán cinco y mañana, tres. La final será el sábado, a siete.


1. Ferrusquentos (Garachico, 2014).- Dirigidos por Felipe Baute, ya en el estreno en 2015 dieron la sorpresa, con méritos, al pasar a la final. Anoche fueron de más a menos. El primer tema, «Salsa mostaza», era una receta en la que cocinaron cómo afecta la nueva ley en el caso de Güímar, la multa impuesta al comentario del Facebook o que ahora no se puede protestar por los desahucios. Hasta ahí parecía que iban a asar un solomillo, pero empezó a saltar el aceite (las voces) y se tornó en un revuelto, sin referencia al hilo conductor.

Mejor fue su segundo, sobre todo en voces. «El Norte sí vale la pena» arrancaba como una reivindicación a la comarca, para ahondar en una crítica de calidad, y quitaron la bruma del aeropuerto, y también la que los tapó al principio para hablar de los horarios de las guaguas, reivindicar el valor de los guachinches, denunciar el olvido del hospital del Norte o hacer referencia a las grandes superficies. Al término de la primera fase de murgas del norte, los de Garachico dejaron sabor a poco anoche.


2. Risilocas (Icod, 1997).- Con Luisi Hernández al frente, se consolida como una formación femenina que tiene química. Es capaz de vender su producto, aunque mejor su presencia y las voces que el contenido de las letras.

En su primer tema, «Cuestión de pactos», desgranaron desde los acuerdos de amor a los pactos en los concursos de televisión. Referencia a Amargo (y de eso hace ya ocho años) para pactar echar a la gente, pero los protagonistas quedaron un poco alejados: Kiko Rivera y Nacho Vidal. Lo mejor, el guiño al jurado para «pactar» méritos para pasar.

Siguieron con «La farmacia de Amparito». Buenas voces, bien defendido, pero la letra no tenía la calidad de un prospecto. Argumentos simples del «vicks vaporub» o del «alka seltzer». La letra se quedó en la forma. El contenido no llegó ni a la calidad de un herbolario. El argumento, propio de un resacón. Se podía más. Un simple botiquín.


3. Cascarrabias (Puerto de la Cruz, 1984).- Estrenaron director: Ardiel Herrera, un ex Zeta-Zetas que acompaña a David Padilla. «El Papilla» se reivindicó con una potencia musical que hizo lamentar anoche su marcha de Santa Cruz. Fuerza y magia.

Primer tema, innovando. «Noche en el museo» combinó desde las obras de arte que cuelgan en las paredes de un museo (como si ellos buscaran un cartón para colgar de la pared de su local) a las pinturas o caricaturas de los artistas del paseo de Martíanez del turista medio canarión, Paulino Rivero o Willy García. Pincelada de calidad: «negro que no sea el futuro». El final buscaba rematar una obra de arte, pero solo fue un barniz porque lo principal estaba ya hecho. Sensacional efecto verlos cantar dentro de un cuadro, pero con movilidad.

Su segundo, otra farmacia, pero que con su calidad dejó en botiquín el tema de Risilocas. No se ciñeron a los medicamentos para repartir estopa, sino que combinaron humor con pildorazos críticos a quienes los visitaron, vendiendo pastillas para la libertad o quitar el miedo. De la noche, los mejores; de los mejores de Santa Cruz.


4. Irónicos (Los Realejos, 2004).- Ganadores del concurso de murgas en 2015, ejecutaron una actuación sensacional. Fueron los únicos de la velada a los que se les entendió perfectamente y con calidad musical. En su contra, la seriedad de sus canciones; se echó de menos una pizca de humor, pero fueron magistrales y con argumentos en sus letras.

Nadie diría que fueron los mismos que los que subieron en Santa Cruz el miércoles pasado. Y eso que volvieron a cantar «Palabra de profesor», en la que desgranan la situación de la enseñanza. Tras el pareado de Soria con Historia, se fajan para denunciar el fracaso escolar, los problemas para conseguir apoyo a la dislexia o la sordera.

Los chicos de «Muco» Hernández acabaron con «Ciudadano de pie», bien cantada, de asuntos varios, pero sin magia ni enfoque comercial. Se limitaron a enumerar los sueldos basuras, un canto en defensa de la democracia, hasta demagogo al recordar a quienes consiguieron que votara la mujer… advirtiendo de formas dictatoriales, para tocar corazón en el canto al niño, la madre o el viejo. Intentan ser comerciales y les sale: «No puedes comprar el viento, ni el sol», una poesía para acabar.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

One thought on “Irónicos marca la diferencia

  1. Anónimo

    Era «Salsa Mordaza» no «Salsa Mostaza».

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