La Posesa resucita a Triqui-Traques

Floja segunda fase. La tribu del Carnaval tiene méritos para volver a la final tras un año en el desierto. Diablos no defraudó en su segundo tema, se desnudó y dio espectáculo.

Tras actuar la infantil Los Rebeldes, doblete y telonera de lujo, comenzó la segunda fase. Triqui sorprendió con su segundo tema, “Las sombras”, que dejaron en la recámara en 2015 cuando no llegaron a final, el mismo año que Simplones cantó “Me cago en mi sombra” en su concurso. Triqui resucitó a la Posesa y volvió a enamorar. También Diablos alimentó el espectáculo con desnudo en la sauna. De resto, fase para el olvido. Clara finalista Rebeldes, pero es infantil.


1.- Triqui-Traques (1968).- Estrenaron director, Marcos González (Marcos A Secas). Su pasacalle, un guiño a hace 20 años, cuando lo estrenaron. Su fantasía también, porque en 1995 se disfrazaron de indios, en el año de su “resurrección”. Con Domi González, el trapasero que ficharon el año pasado y se fue hace dos meses, Marcos A Secas mostró que se come el escenario.

Su primer tema, “De ilusiones se vive”, mantuvo una buena calidad musical, gracias al trabajo de Francis Trujillo “La Juana”. Era un tema de ilusionismo en el que tuvieron cabida desde los resultados electorales al deseo de Las Palmas de llevarse el Teide, con el manido recurso de La Morenita. Rescataron una referencia ya casi de la prehistoria política, “las bragas de Tavío”, para alcanzar su mejor momento al intentar teletransportar a Gonar, pero es imposible porque es un peso pesado. Siguieron con las cifras del paro, guiño a los 30 años de Marchilongas y sin local en una primera toma de contacto discreta. Mejor en voces. Fueron de menos a más.

El segundo, “Las sombras”, junto a la “oda al tutú” de La Traviata de la primera fase, el más divertido hasta ese momento, aunque no fuera un humor delirante y a la altura de su mejor época. Un diálogo entre el componente y su sombra. Entre los mejores momentos, cuando la sombra se vacila de su cara original a ritmo de reguetón, o la rosa rosa del canarión. Reiteraron respecto al primer tema la referencia a Cristina Tavío y Gonar. Subieron listón cuando rescataron la sombra de la Posesa y demostraron una excelente autocrítica para recriminar que el año pasado no pasaron a la final, y la sombra de la Posesa, con la que triunfaron en 2006, se lo recriminó. El año pasado se quedaron sin final y esta edición vinieron a comerse el pase. Con triunfos.


2.- Diablos Locos (1971).- Los trónicos llegaron disfrazados de turistas. A las órdenes de Masi Carvajal y con el montaje de Víctor Asensio, interpretaron una deliciosa presentación y su pasacalle, bandas sonoras del Carnaval, para fajarse con el repertorio.

El primero, “La murga oriental”, por poner un título, porque en el desarrollo, salvo el gato de los que se compran en los chinos y algunas referencias a los proverbios, el tema podía ser de cualquier otro asunto. Cantaron a Rajoy, a la censura, los desahucios, a Ignacio González… Y como era murga oriental… a las bolas chinas. Un tema de trámite; era cuestión de que acabara. Nada que “vel” con “Pekín no es Tokio”, de Triquis, en 2006. Si no los hubiera anunciado el presentador, podía haber sido cualquier otra murga de media tabla. Lo mejor: el gato del chino.

Diablos pivotaron en su segunda canción, “La sauna”, una de esas joyas trónicas de la final. Con su sello propio: acabaron desnudándose. Fueron simpáticos. Ellos, enrollados en una toalla, para pasar por la sauna a Bermúdez, Clavijo, de nuevo Gonar, Bolorino… El mejor momento de la canción, cuando entra el cliente que sufre doble personalidad, un vecino mitad de Güímar y otra de Arafo. Llevaba pintada en su cuerpo la raya azul y cantaron: si la tranca Maradona, le hace una discontinua. Y para acabar… desnudos, haciendo las delicias del público. El primer tema, más que de una murga china, propia de un chino. El segundo, marca de la casa. Habrá que ver cuánto los puntúa el jurado.


3.- Marchilongas (1987).- Comenzaron su actuación de forma crítica, con un vídeo, con su propio acompañamiento, que recriminaba cómo el Ayuntamiento de La Laguna las dejó tiradas en la calle por una denuncia de un vecino. Con Keila Jerez al frente y el montaje de Julito Alfonso, que se estrenaba en estas lides, han mejorado musicalmente, aunque han tenido años mejores.

Hasta ese momento solo Gonar y Bolorino habían batido el récord de menciones en canciones. Ellas lo hicieron en número de tacos por canción, como se pudo escuchar en su primera, “El que tiene boca se equivoca”. Literal. Referencias a Cristina Tavío, las tormentas que se anuncian por internet, la desaparición de Ignacio González, la estafa de los banqueros y hasta a la calidad periodística. Vamos, la mejor definición de batiburrillo murguero.

La segunda, “Las profesiones”, fue un acercamiento al estilo de Triquikonas. Una estudiante que se busca la vida y va a trabajar de peluquera, luego de repartidora de pizzas o de dependiente. Se preguntaron dónde están los derechos, mientras otros se preguntaban dónde estaban las mejores Marchilongas. Demuestran constancia y la inquietud por superarse.


4.- Desbocados (2009).- Dirigidos por Juani Padilla y con el buen trabajo en el montaje musical de Rubén García, demostraron que su exquisita canción de la lucha canaria tiró por tierra este año mayores perspectivas. La buena calidad musical, en especial en la primera parte de su actuación, dulcificó la dureza de sus letras. Una oportunidad perdida y bajón de calidad respecto a 2015. Anoche, se quitaron el disfraz de murga buena que lucieron hace 12 meses.

El primer tema, “Puntos de vista”, fue un ajuste de cuentas de por qué el año pasado no los pasaron a la final. Tomaron como hilo conductor la opinión de los aficionados, cuando valoran el veredicto; luego cargaron contra la prensa, en especial Gonar, por cuestionar los premios si no coinciden con su opinión, para ya con más acidez si cabe recordar que el año pasado se maltrató a La Traviata y también a ellos. Eso sí, ácidos, pero con el “almax” de buenas voces. Por salvar algo, cuando los murgueros se encomiendan a los “santos” para llegar a triunfar.

Siguieron con “La visita”. Juani Padilla parecía disfrazado de Junior Alonso por el ímpetu. La letra, sin sentido. Hicieron referencia al veto que sufrió el año pasado la Fufa por una supuesta homofobia; también aludieron a los canariones, que vienen a copiar, para salvar los muebles cuando sacaron al escenario a Guachi en homenaje a la murga que dejó de salir. Confirmaron que su posibilidad de pasar a final fue un espejismo el año pasado.


5.- Ni Pico-Ni Corto (1973).- Después de dos años en el dique seco, Ni Pico fichó a Carlos Estévanez y a Óscar Gómez, con letras de Nino (Tiralenguas), el año pasado y salieron del desierto. Pero anoche se mostraron indecisos en su primer tema y ya en el segundo acabaron por perder “los papeles”.

Musicalmente en la entrada prometían. Sonó el pasacalle y contagió. El primer tema, “El indeciso” un quiero y no puedo, con una incrustación de una rima… “porque me pica un huevo”. Con referencias a los canariones y un homenaje a las jugadoras del Granadilla Egatesa… Se salvó el juego para salir de la indecisión, donde el pueblo tuvo que elegir entre opción a o b: el alcalde es chiquito o está lejos; ¿la gala de la reina o la drag?, o mejor Carnaval el de Tenerife o el de Las Palmas. Una “enorme profundidad en las preguntas”… En fin.

Pero lo peor estaba por llegar. “¿Cuál es tu papel?”, segundo tema. Salvo que estuviera patrocinado por Papelera de Canarias, ya es original elegir como hilo conductor papel de regalo o de periódico o de lija o de calco para cantar… de ahí que al final uno acabara acartonado. Empaquetaron sus opciones. Lo más bonito, la dedicatoria final de Carlos Estévanez: “Suspi, amigo, no estás pero te veo”.


6.- Tras Con Tras (1996).- Deleitaron al poco público que ya esperaba a las últimas murgas de la noche con una presentación en consonancia con su fantasía. Ellas, de pintoras, no lograron que su repertorio fuera una obra de arte. Pero lo intentaron.

Tras su pasacalle, uno de los himnos del Carnaval murguero, comenzaron con “Aguantamos”. No era el sentimiento de nadie por oírlas, sino el título de la canción, un paraguas para incrustar referencias a los 9 meses de espera para ser madre, cuatro años aguantando a Clavijo, que te envíen a la sanidad privada, que con 45 años te quedas en paro y se te acaba la prestación…. “¿Para qué sirve luego el título universitario”. Reclamaron un trabajo.

Siguieron con “El álbum”. Desde la nostalgia de lo que fue Tras Con Tras, buscaron un enfoque comercial con una fiesta de pijamas donde repasan recuerdos revisando el álbum de fotos, como las del bautizo, y ahora se hacen con móvil, o las de la primera Comunión, y desgranaron las costumbres de entonces. Hay cambio de hábitos, pero quienes se perpetúan son los mismos políticos. Un giro que pareció forzado cuando buscaban un toque más popular. Fue una pena que no sacaran de su álbum las mejores Tras Con Tras, que siguen en papel sepia. El montaje musical y sus letras, de Cristo Casas, con la colaboración de Francis «La Juana».


7.- Rebotados (2010).- Cerró una mala fase de murgas la única mixta del Carnaval, Rebotados. Con Javier Suárez Plata al frente, los de María Jiménez hicieron una buena presentación de alto contenido social.

En su primer tema, “Ladrones”, un hilo conductor en el que dieron cabida a todo, desde Rajoy, al alcalde de El Rosario, el robo de la contribución… y referencia a quienes roban la vida, con homenaje a las víctimas de la violencia de género. A partir de ahí había que buscar el final, cuando venía de una temática complicada y lo resolvieron así: “Viva los carnavales, cambio balas por disfraces”. Inesperado y forzado final.

Para cerrar, un tema que prometía: “Finales de temas”, pero no pasó de ser una declaración de intenciones, más allá de la referencia a Willy García por sus imputaciones o el rajazo a la concejala de Fiestas por el cambio de bases. Se esperaba más. Alguien les robó un gran final.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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