Cuando el betún certifica el Carnaval

Frontera revivió ayer la tradición que recuperó en 1940 Benito Padrón, en la que unos carneros tiznan a quien se ponga por delante.

Dicen en Frontera que quien no acaba tiznado un domingo de Carnaval en Frontera es que no salió a la calle. Ayer, unos cuarenta jóvenes -en su mayoría- salieron a las calles recreando la tradición que recuperó en 1940 Benito Padrón, y que se mantiene en el tiempo gracias a su hijo, el Grupo Tejeguate y los jóvenes del municipio. Poco después de las cinco de la tarde, los cascabeles anunciaron la salida de los carneros, enfundados en zaleas que los hace irreconocibles. En su recorrido se lanzaron al acecho de cuantos se encontraban para «betunarlos» y darles el certificado de Carnaval.

Esta representación tiene un origen ganadero: la búsqueda de los líderes de la manada.

Ayer, volvieron a «tiznar» Tigaday de Carnaval, como ocurrirá mañana por la tarde.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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