David Padilla: “Zeta-Zetas, más que una murga, es un sueño cumplido”

“No sé si Trabas llegará a la final, pero sí se va a notar un cambio positivo”

 “Vería con buenos ojos aquella famosa Champion: un concurso territorial y abrirlo al insular”

“En el Norte, por muy bien que suenes, no termina de arrastrar a esa cantidad de adeptos”

“Hay murgas de mujeres que hacen cosas que las de hombres no sabemos hacer”

“Lo primero que tiene que hacer Trabas es disfrutar sobre el escenario; hay que contar con los demás”

David Padilla Fumero (Santa Cruz de Tenerife, 1978) rompe su silencio tras su marcha de Zeta-Zetas, cuando ya está embarcado en Trabas, una murga por reflotar. De la infantil Mamelones (1986), que llegó a dirigir, a la adulta Quinquiñecos, con la que fue el director más joven, a sus 18 años. Chiripitifláuticos, Quinquiñecos infantil, Caprichosas, Guachi adulta, Marchilongas, Rebeldes, Cascarrabias… una larga nómina donde ha dejado su sello.

¿Cuándo comienza en murgas?

En 1986, en Mamelones, el año de la calabaza, con Loren Marichal de director. Al siguiente se le propone subir a Mamelucos. Una anécdota: en 1986, las murgas infantiles hacen un listado con los niños que subían al escenario y quién no. Yo estaba previsto e iba a hacer una parodia incluso. Había como 10 o 11 que no subían. Nos citaron a las 4 de la mañana para vestirnos y cuando estábamos en la plaza de toros en rampa para salir nos contaron y sobraba uno. Estaba el primero de la fila; tenía seis años y me cogieron a mí y me sentaron en la grada. Tuve que ver a mi murga desde allí y yo llorando. Al año siguiente nos hicieron una prueba a varios para ser director y quedé yo. Fue en 1987 y salimos hasta en la gala adulta.

¿Y después?

Estuve en Mamelones hasta 1989 o 1990. Después paré un año, me fui a Quinquiñecos adulto, donde comencé en 1995 y salí de director al siguiente. Fui el director más joven con 14 o 15 años, no tenía más. Fui de la mano de Roberto Darias y Santi Martell. Pasaron algunos años y mi hermana estaba en Chiripitifláuticos y me llamaron en diciembre. Subí, estaba Cristóbal Hernández y su hijo, Fabio. Le pedí que me cantaran lo que tenían. En diciembre tiré todo abajo, pasacalle, despedida y dos temas, y esa edición lograron el segundo premio de Interpretación. Luego montamos Quinquiñecos infantil, que compaginé con las Caprichosas y Guachipanduzy.  Más tarde intentamos montar Quinquiñecos adultos sin éxito, hasta que David “el Peseta” me planteó intentar sacar la murga por última vez. Cambiamos el nombre para evitar el mal fario.

¿Surgió así Zeta Zetas?

Estuvimos hablando con Luis Hormiga, “Suspi”, y nos dio el nombre de Zeta-Zetas. Nos explicó que cuando se dividió Bambones y surgió Chinchosos, ellos tenían la broma de formar un grupito llamado Zeta-Zetas para “matar” a los chinches. De hecho Suspi fue el presidente de honor de Zeta.

Su año en Guachi fue un año negro…

Fue un año bonito, no negro.

Pero todavía duele la letra a Enrique González…

Quien más le puede decir de esa letra es Santi Martell, que fue muy criticado porque decían que faltaba a la verdad. No tengo ni idea.

¿Sigue siendo fundador de Zeta-Zetas?

Sí, claro, toda la vida, eso no me lo podrá borrar nadie. Más que una murga o un grupo de amigos es un sueño cumplido: llevar a una murga de la nada a que la gente coree tu pasacalle.

¿Por qué se fue de Zeta-Zetas?

Me fui por diferencias con la directiva. Sigo manteniendo amigos.

¿No le da pena dejarlo atrás y aceptar el reto en Trabas?

Lo primero que siento es una responsabilidad. Lo primero que advierto en Trabas es que no vengo prometiendo finales ni premios, sino trabajo. Y eso es lo que estamos dando.

¿Qué es más complicado: levantar a Trabas o hacer una murga desde cero, como Zeta-Zetas?

Trabas tenía todos los componentes, solo faltaba colocar las piezas en su sitio; es como un puzle. Coger una murga desde cero es mucho más complicado.

Con David Padilla, ¿Trabas peleará por la final?

El objetivo es volver a disfrutar. David Padilla es un componente más que va a poner su granito de arena para apoyar a esa directiva que lleva años pasándolas canutas y que recuperen la ilusión de volver estar.

¿Un director musical puede darle la vuelta a una murga?

Sí, claro. No sé si yo lo lograré pero estoy convencido de un Julio Alexis o un Víctor Asensio cogen a otra murga que no sea Bambones o Diablos Locos y la ponen arriba, siempre que estén implicado un cien por cien. Igual en los primeros años no se meten en la pomada, pero sí podrían llegar.

¿Trabas llegará a final este año?

No se sí llegaremos a final, ojalá. Sí sé que se va a notar un cambio positivo en la murga.

¿Se notará el cambio en la calidad musical o en la letra?

No fui a Trabas solo, sino con trece o catorce personas más, y conmigo viene el grupo de letristas que se ha sentado a escribir conmigo toda la vida.

¿Trabas 2017 es la suma del montaje de músicas de Bambones con genialidades de Zeta-Zetas como monigote o la pecera?

Trabas 2017 es el montaje de siempre de David Padilla. Es cierto que es un montaje muy similar al de Bambones y no lo voy a negar en la vida. Siempre he dicho que Bambones para mí musicalmente es brutal, y me gusta mucho más que Mamelucos, que admito que es espectacular. Me sale así porque llevo la melodía sobre tenores y no lo puedo evitar.

¿Le gusta el formato de concurso?

No me termina de llenar siete murgas en la final, me parecen poquitas para la calidad que hay hoy en día. Creo que podría haber otros formatos donde hubiera más murgas en final y donde nos podríamos divertir más todos.

¿La final del año pasado fue mala?

Considero que no fue mala. Tal vez hubo murgas de las que se esperaba más de ellas, pero eso nos pasa a todos. A lo mejor algún tema cree que va a reventar y no sucede y luego te sorprende algún tema que acaba siendo el filón del año.

¿Los Nietos de Sary Mánchez es la murga que le falta a Santa Cruz?

Los Nietos de Sary Mánchez es la murga que le faltaba al concurso de Las Palmas. El concurso de Santa Cruz está bien como está y si algún día los Nietos quisieran venir a concursar, lo vería con buenos ojos, pero no considero que le falte al certamen de Santa Cruz. Aquí tenemos unos Mamelucos brutales musicalmente, con Xerach Casanova al mando; o unos Diablos, de Víctor Asensio, que son espectaculares; Bambones, de Julio Alexis, y un montón de murgas más.

¿Es partidario de un concurso de formato insular?

Vería con buenos ojos aquella famosa Champion, pero mejor montada. Hacer tu propio concurso territorial y abrirlo al insular; habría que estudiarlo.

¿Y Cascarrabias?

Es mi segunda familia. Me han tratado espectacularmente y no tengo nada malo que decir de ellos, al contrario. Hemos ido pasito a pasito metiendo la cultura murguera que tenían aletargada.

¿Hace mucho frío en el Norte, porque cuesta que cuaje el concurso de murgas?

Cascarrabias ha salido.

Pero Irónicos se queda por el camino.

En el Norte, por muy bien que suenes y por mucha murga grande que seas no termina de arrastrar a esa cantidad de adeptos, como ocurre con una murga en Santa Cruz, como Triquikonas, con ciento y pico mujeres, o Bambones.

¿Ya las mujeres se codean de tú a tú con los murgueros?

Sí, seguro. Y más que lo van a hacer. Hay murgas de mujeres que hacen cosas que las de hombres no sabemos hacer; el ejemplo es Triquikonas, yo soy un palo y sería incapaz de hacer la cantidad de movimiento que hacen ellas.

¿Qué estilo se lleva ahora: crítica o humor?

Me decanto por una mezcla de todo, temas que tengan una parte crítica que incorpore humor y que sean muy visuales.

Sobretodo Zeta-Zetas. ¿El futuro es lo visual?

Lo visual ha estado toda la vida. El refrán “vale más una imagen que mil palabras” ya venía de viejo. Viste más una canción y se vende mejor. Esa es la apuesta de mi grupo de letristas.

¿Y las murgas infantiles?

Bien, tengo un grato recuerdo por las que he pasado, pero no tengo tiempo para dedicarme a ellas.

¿Cuál es su desconsuelo ahora?

Tener más tiempo para poder dedicar a toda la gente que me pide ayuda.

¿Se hace caja con el Carnaval?

Hay gente que hace caja; defiendo tanto al que cobra como al que no. Yo considero que por mucho que cobres en el Carnaval no sale rentable. Tanto el que cobra como el que no lo hace comienza a trabajar desde febrero y por mucho que le pagues no le sale rentable.

¿Alguna quiniela?

Es difícil.

¿Trabas pasa a final?

Lo primero que tiene que hacer es disfrutar sobre el escenario; hay que contar con los demás.

¿El peor enemigo de Trabas?

Nosotros mismos, el no creerse lo poquito que llevamos y hasta dónde podemos llegar. Hay que vender lo que llevamos.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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