Diablos Locos, la murga

La formación que lidera Maxi Carvajal fue, con mucho, lo mejor de la noche, mientras Zeta-Zetas, Desbocados y Guachi dejaron perlas. Mientras, Trapaseros fue a otro concurso: son la mejor gala que se haya visto en el recinto ferial en años.

Hasta este año el debate era crítica o humor. Desde la noche del lunes, la duda existencial es murga o espectáculo, después de que Trapaseros abriera la primera fase de murgas adultas –murgas adultas, insisto- con un espectáculo que es la envida de las últimas galas del Carnaval chicharrero. Sin duda, los de Domi González han marcado un antes y un después con una puesta en escena que bien se podría exportar como musical, cara b, del rey león. O el Rey León en Carnaval.

Si nos ceñimos al modelo de murga, con la lógica –y deseada- evolución, sólo hubo una gran murga: Diablos Locos. Pero sería injusto no devaluar perlas, tal vez canciones completas sería muy ambicioso, de Zeta-Zetas (la segunda más completa, mejor su Sepulturero, que luego se comió el Caníbal), la joya del futbolín de Desbocados (una gran letra que no vendió la murga) o el segundo tema de Guachi, Los monumentos vivientes. De resto, la mejoría de Ni Muchas-Ni Pocas no pasa de haber hecho un buen papel, con una actuación bonita sin artillería en sus letras; la desesperada búsqueda por la superación en Los Que Son Son, que cantan mejor y se les entiende lo que cantan, y ello va en su contra, o Desinquiet@s, una murga infantil que se ha hecho grande a base de insultos.

La primera fase de murgas infantiles contó con una murga infantil –Distraídos (que nadie piense en la mixta Desinquiet@s, ya mayor)- y las ocho concursantes. Distraídos, aunque no se les vio por la tele, como Gianny Pérez su director cantó en el rap, cosecharon una magistral actuación, y eso que llevaba parodia, por aquello de los puristas de la letra. Deleitaron y enamoraron.

Trapaseros, en primera posición, llegaron con fuerza dirigidos por Domi González. Su primer tema, un “Culebrón”, capaz de reunir en el reparto principal a Rajoy con Montoro, con caballo de cartón incluido; declarar amor con canción de Pimpinela a Rescate Europeo… y de repente quedarse en calzoncillos. El tema fue genial, fiel a un “culebrón” empalagoso que siempre termina en cama. Ellos, de momento, en paños menores. Sin sentido. El tema fue de más a menos. La segunda canción de Trapaseros fue la joya de la corona. Un salto al más difícil todavía. Un renovarse o morir. Un antes y un después en la murga. No se inspiraron en el musical el Rey León. No. El Rey León salió de Trapasero. Con música y escenografía, coreografía y extras incluidos. Jirafas, elefantes, hienas… Tanta parafernalia deslumbró al público que se quedó atónito por la calidad de la puesta en escena. Impresionante. Tanto, que apenas había tiempo, ni posibilidad, de disfrutar de la letra que se escondía en la mejor obertura que podría tener la gala del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2013. Sensacional. Buscan similitudes con políticos, los que van de estirados y aquellos que opositan. Soberbia actuación que bien podría ser para el concurso de murgas, o para el de comparsas. Y hasta para el de rondallas, si se atreven a abrir la mente en aras de temas más populares. Trapaseros fue otra dimensión.

Tomar el pulso a Trapaseros, y más con la metralla que traía, era un reto más que difícil. Pero la segunda murga en actuar lo hizo, y con mucha dignidad. Desbocados, con Carlos Casanova al frente y Rubén García apuntalando las voces, arrancaron con un pasacalle que comienza a sintonizar con el público. Una declaración de amor a la fiesta. A la magia del Carnaval. Y abrieron con su mejor tema y, por calidad de letra, uno de los mejores de la noche de cuanto se escucharon: El Futbolín, que demuestra la genialidad de su autor, el propio Carlos Casanova, para hilvanar situaciones del fútbol con la vida real. La parte “delirante” de la canción, en humor, ironía y sátira, cuando forman la quiniela. Una joya. Cerraron con el inspector. Una buena idea de canción que, cuando iba por la mitad, la murga ya estaba cansada de cantar y no defendió sobre el escenario. Un repaso minucioso y bien armado de lo que ocurre en los ministerios de Educación, Sanidad, Trabajo… Pero no tenía magia y la murga se ganó al público para entusiasmarlo. Aun así, buena actuación y mejor primer tema, máxime cuando se sucede a una bomba lanzada desde Los Realejos.

Zeta-Zetas protagonizaron una actuación equilibrada. A las órdenes de Jose “El Pirata, también responsable de Rebeldes, fue la murga, murga (queremos murga) más equilibrada después de Diablos, más allá de que su intervención transcurriera de más a menos. Su tema estrella, El Sepulturero, una canción para no olvidar y recrearse en su letra. Su autor, con David Padilla a la cabeza, demuestra una capacidad única al rescatar del cementerio el epitafio del CD Tenerife, en el que se lee “Ven y abónate”, las coronas a Doña Democracia o “enterrar” a Cho Vito. Tuvo su “infierno” la canción en la referencia a los incendios o a los políticos y banqueros, que por momentos pareció forzada. El segundo, “El Caníbal”, se comió al Sepulturero, de muchísima más calidad. Más allá de un par de golpes del Caníbal, que apenas tiene con Ani Oramas y que con Gonar le da para tres semanas, se diluyó con la puesta en escena y tanto contracanto y un llamativo montaje musical que dejó el tema en una canción bonita al oído.

En cuarta posición, Ni Muchas-Ni Pocas. Dirigidas por Laura Sierra, fueron a resolver. A demostrar que han currado mucho. Que han mejorado. Que no son la murga del bocadillo. Y ese listón lo superaron con creces porque sus voces sonaron bonitas, vocalizaron y se les entendió. Pero les faltó más gancho en la letra para tener argumentos con los que disputarse una plaza en la final. Su primera canción, Crítica; el segundo otra crítica, donde incluyeron un repaso a Ballesteros por querer cobrar las entradas, más referencias a Soria, Zerolo que dejó a Santa Cruz hundido… Mejoraron. Sin duda. Pero no fueron la revelación.

Los Que Son Son demostraron que trabajan por superarse. Por hacerse notar. Mejoraron un poco en sus voces, aunque lo suyo, en cuanto a voces, sigue siendo grave. Buscan temas comerciales, hilos conductores atractivos y se trazaron el reto de hacerlo con las Olimpiadas y la Máquina expendedora. La olimpiada… lo más divertido fue el abanderado; la máquina expendedora… una canción deslavazada. Lo peor, que sacan a la Lecherita tocando el ¿piano? En la Olimpiada y acaba toda la actuación de abanderada. Y eso es para preocuparse… La bicicleta sin sillín y la olimpiada de deportes canarios no pasó de ser una referencia de mal gusto la primera y la segunda una tirada a la piscina, sin agua, en busca del aplauso fácil.

Ya después de Zeta-Zetas el nivel comenzó a bajar. Y siguió con Los Que Son Son  para descender más con Desinquiet@s. Una murga infantil que se “coló” en el concurso adulto. No porque sea una murga mixta se puede decir que suena como murga infantil. No. Es que son muy jóvenes sus componentes y vienen con la escuela de Desinquiet@s y su forma de montar. Y eso se nota. La calidad de sus temas… El Sicólogo, un tema que tiene la capacidad de provocar vergüenza ajena cuando arremeten contra los padres que renunciar de sus hijos cuando le dicen que son gay… El segundo, La Juguetería, un batiburrillo en el que te pierdes en medio de tanto play móvil sin entender a qué viene. Para terminar con otro rajazo. Cantan bonito, pero las letras no le acompañan. Es más, les restan puntos.

En séptima posición, cuando ya se temía lo peor, llegaron Guachipanduzy. Podía ser peor todavía. Pero los de Luis Mariano González hicieron un papel más que digno. Fue una actuación de Diablos Locos, de atrás para adelante. O sea, comenzaron cantando desnudos en un homenaje a aquellas personas que le han quitado todo. Hasta la ropa. Su primera canción, “Los eruditos”, una crítica armada, pero aburrida y tediosa cuando eres el séptimo en actuar y quienes te han precedido han tocado los mismos temas y no te distingues por hacerlo de una forma original. Pero su segundo tema, “La noche de los monumentos vivientes”, es una letra genial. La presentan en plan disparate: Sales una noche de Carnaval y te ponen algo en la copa. A partir de ahí, cuentan las peripecias de quien va al Chicharro, y establece un diálogo, o a la fuente del parque… Lo peor, la referencia forzada a la candidata del PP. Pero el tema es una buena idea con golpes de sátira e ironía.

Cerraron la noche, para suerte de la primera fase, Diablos Locos, que puso orden y dio un concierto. Su presentación, espectacular. Su disfraz, de premio. Su puesta en escena, de esas que te enamoran y te inyectan amor a las murgas. Y al Carnaval. Maxi Carvajal, su director, disfrutó e hizo disfrutar al público. Sellaron una actuación de antología. Su letrista, Víctor Asensio, demostró gran laboriosidad e ingenio, a lo que suma gusto musical. La primera canción, “Una de bancos”, es la otra forma de cantar a la crisis. O mejor, cuentas lo bueno que tienen los bancos, por raro que parezca, algo que sólo es posible cuando recuerdas al banco de sangre, de la solidaridad, de la voz, donde tiene acciones César Fernández Trujillo… Una perla tras una perla engarza una joya de canción. Pero lo mejor es su Canción para cada situación, la demostración del ingenio del maestro –Víctor Asensio- de sacar punta a las broncas las puertas del congreso y ponerle música con un tema original –palo, palo, palito-. O la canción que le cantaba el nieto del rey cuando se enteró del accidente de su abuelo: Un elefante se balanceaba… Ingenio a raudales. Eso, unido a una interpretación vibrante, permitió que Diablos cerrara una fase que pudo haber cambiado la historia con Trapaseros hasta que los trónicos llegaron que pusieron nombre al concurso: Concurso de murgas. Como dijo un gran letrista, Diablos fue un manantial en el desierto de la primera fase.

Te invito a dar tu opinión sobre esta crónica.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Puedes utilizar estas etiquetas y atributos HTML:

<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong> 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.