Duelo de titanes en la segunda fase

Bambones y Triquikonas se tutearon en el ecuador de las eliminatorias. Sensacional estreno de Lenguatrapos. Destacó la calidad musical de Triqui, el humor Ni Pico y mejoría de Trabas.

El recinto ferial de la capital tinerfeña acogió anoche una “decepcionante” segunda fase de murgas adultas del Carnaval 2013. El nivel en el ecuador de las eliminatorias fue superior anoche que en la primera, lo cual no era tampoco ningún milagro, máxime si se tiene en cuenta que en la primera fase Diablos fue la única que hizo méritos para garantizarse el pase a la final del sábado, si las ocho participantes de la tercera fase de hoy no lo evitan y el jurado no lo impide.

De la segunda fase se esperaba mucho más. Y fue un quiero y no puedo, donde las murgas no “remataron la faena”, dejando sabor a poco. Ni los mismísimos Bambones fueron pletóricos. Es más, a la hora de destacar actuaciones, los de El Cardonal fueron los mejores de la segunda fase a la par con Triquikonas. En letras superan los de Primi Rodríguez, pero en interpretación, van de la mano Bambones y las chicas de Almudena Domínguez. La gran sorpresa de la noche tuvo nombre propio, el estreno de Lenguatrapos, con “El multerito”, una fórmula original de hacer una crítica minuciosa y pormenorizada de Santa Cruz, para seguir con “La binguera”, con golpes de humor de mucha calidad pero que costó entender por una interpretación venida a menos. Aun así, gran estreno.

La segunda fase era un duelo de titanes. Más allá de Trabas, que es una murga luchadora, Lenguatrapos, que tenía que demostrar el nivel, Hechizadas hechizadas, y Jocikudos, en busca de un estilo, la fase debía haber levantado vuelo a partir de Ni Pico-Ni Corto, para coger velocidad de crucero con Triqui-Traques, Triquikonas y “besar el cielo” con Bambones. Pero solo fueron cábalas.

La gráfica de la segunda fase parecía la de la jornada de la Bolsa, con altos y bajas, hasta cotizar al alza.

Trabas demostraron una notable mejoría. La calidad de sus letras, incuestionables. El salto en interpretación, más evidente en su primer tema, “Canarias, una isla”, donde su letrista Emilio Romero engarzó crítica, humor, ironía y sátira para explicar qué pasaría si el territorio  fragmentado fuera uno sobre el mismo mar, a ritmo de este villancico de Benito Cabrera incluido y salpicado con divertidos golpes de humor. Fue su mejor interpretación. El segundo, “El yuyu”, una gran idea, pero que según iban desgranando, la murga parecía que iba perdiendo fuelle y no contagió la calidad de la letra del equipo de trabajo que lidera el mismo director, Carlos Estévanez, hasta acabar el tema a ritmo cadente. Y eso que tomaban como hilo conductor los maleficios del 13, por aquello del año 2013. Fue un intento por dar el salto a la final. Un intento.

Lenguatrapos fue la gran sorpresa de la noche. Sonaron como una bomba en el recinto ferial. Apuntalados por el director musical, Yerai Lorenzo, y con el sello en sus voces de Yerai Martín –el primero de Paralepípedos y Triquikonas, y el segundo de Distraídos y Salsabor-, hicieron un pormenorizado repaso por la situación sociales de los barrios de Santa Cruz y las promesas incumplidas por el alcalde. Siguieron con “La binguera”, un tema divertido, pero que le faltó trasmitir al público. Falto dicción y permitir disfrutar cada golpe que habían preparado en su canción, cuando buscaban el pareado al trece, número que le daba la suerte para ganar el bingo y gastárselo en… arreglarse lo juanetes, no los dientes… Detalles que pasaron inadvertido. Cerraron con una despedida con baile incluida. Prometen ser grandes.

En tercer puesto de la noche, Hechizadas, bajo la dirección de Arabella Matos. Es una murga que parece que sufre cuando canta en un escenario. Que padece seis meses de ensayo. Que va a una procesión en vez de un Carnaval. Musicalmente, mucho mejor. Se les entendió, y eso a veces también deja al descubierto la carencia de la calidad de la letra cuando no se juega a favor. Así en el primer tema, un monográfico a los incendios, la mejor parte de la letra fue la del silbido gomero, al comienzo y al final. De resto, se tornó en un tema aburrido y reiterativo. Parecía el informe de la Dirección de Seguridad y Emergencia del Gobierno de Canarias. Solo faltó el helicóptero. Su segunda canción, “Así es mi curro”, buscaron como hilo conductor ser guardias civiles. Tricornio en la cabeza, empezaron a desgranar temas tan escabrosos como violencia de género o malos tratos a los niños, para seguir con demoliciones, una de las partes más comerciales de las que cantaron, para cerrar a ritmo de pasodoble. Más que aburrir, entristecieron al público con la cruda realidad.

Jocikudos, a las órdenes de Graci Martín, sonaron bien musicalmente. En sus letras se lanzaron a la desesperada en busca de un formato comercial, apto para todos los públicos, en su fusión con Cascarrabias, castigados desde el año pasado por diferencias con la directiva de la Federación de Murgas del Norte de Tenerife. El primer tema, Cuestión de pelotas, en el que busca humor desde las diferentes acepciones de la pelota, como los políticos se pasan la pelota… El segundo, de enfoque original, Perrero checo, una forma de engarzar la crisis social, tomando la figura del cobrador a domicilio para, en una de las estrofas, saldar la deuda de sus “socios murgueros” de Puerto de la Cruz, Cascarrabias, por dejarlos fuera del certamen del Norte por lo que hizo un solo componente, y todos pagaron por esa acción con la descalificación este año y el próximo.

En quinto puesto, Ni Pico-Ni Corto, que volvía con David Díaz a la dirección. Sonaron estupendamente en su pasacalle, con fuerza y estilo, a pesar de que dejaran en el olvido parte de la letra de la versión original. Pero pasó inadvertido porque el gusto musical de Lolo Tavío contagió. El primer tema, “Efecto dominó”, lo defendieron con uñas y dientes, e hicieron un repaso minucioso por la actualidad, desde la crisis a los deshaucios, para terminar con un elegante levantaplazas: la única ficha que no se cae del dominó es el pueblo. La puesta en escena dio brillo y esplendor a la canción. El segundo tema, “Las mujeres”, era una apuesta de humor. Fue ver la cara b de los mejores Triqui-Traques. Fue una apuesta por el humor puro y duro, donde explican por qué las mujeres van juntas al baño –para que no las critiquen- o varias situaciones anecdóticas, con especial realce en su líbido, jugando con el doble sentido que a punto estuvo de convertir la canción en un tema apto solo para mayores de 18 años. La coreografía final del tema, con un cuadro de bailarines murgueros, le dio el toque de humor blanco. La mejor parte, lo de Mari Quita… Mucho mejor que el año pasado, cuando se quedaron fuera de la final.

Triqui-Traques estrenaron director artístico, al ascender a estas tareas al responsable musical del año pasado: Óscar Gómez. Y es un fenómeno, un crack, capaz de cargarse la murga a las espaldas y pelear con uñas y dientes. Óscar se distingue por su calidad musical y el buen gusto en el montaje y cómo lo hace, alcanzando un resultado sobresaliente al dar protagonista a las voces sin grandes alardes corales. Resultado, conectar con el público. Y eso fue lo que ocurrió con Triqui. En su presentación, para luego pasar al “Libro de historia”, una letra que, cuestionando la intencionalidad y calidad de la crítica, defendieron muy bien los componentes de Triqui. Podía haber ido en su contra, pero levantaron vuelo y vendieron con éxito la canción después de decir que políticos han utilizado la concejalía de Fiestas para llegar a altas metas. Y consolidan la canción a partir del canto de que no quitarán el Carnaval de la calle de La Noria, un referente en la Fiesta. Análisis a parte sería examinar desde cuándo La Noria es historia del Carnaval u otros detalles. Pero no es cuestión de hacer una tesis. El tema estuvo sobradamente defendido y conectó con el público. El segundo, La costurera, recupera la esencia del triquishow. Para el público joven y adolescente que se ríe más por cómo lo cantan que por lo que cantan cuando hasta la modista llegó a comparar el cartel de Santa Cruz con el de Las Palmas. Es un retorno a los orígenes de la murgashow, si bien este tema fue de más a menos, hasta casi apagarse.

En la recta final de la segunda fase de murgas, Triquikonas. Llegaron y desboraron el escenario con cien componentes. Un ejército de Carnaval. Su pasacalle, empezó de más a menos y fueron ganando la seguridad que les faltó en la presentación. El primer tema, una letra de trámite de los apuntes de un político sobre situaciones sociales de diferente índole para repasar la actualidad, con especial incidencia, y tocando la fibra, a la hora de denunciar la situación que afecta a las familias por la carencia de recursos económicos. Conforme desgranaban estrofas ganaban seguridad. La joya de la corona, su  “Quinquiañeras”, una letra para ver una y otra vez y deleitarse en la genialidad de sus autores. Radriografían a la perfección a la adolescente con sus cambios de humor, reacciones, lenguaje característico con el golpazo del rico lenguaje que tiene que se resumen en 15 palabras: chos muchacho pasa ya… Sensacionales. Y para bordar la actuación, aunque no se puntúe pero alimenta el espectáculo, el adiós a ritmo de Santa Cruz en Carnaval, con Yurena Delgado al frente tocando la fibra. Triquifinalistas.

Cerraron la velada Bambones, que han tenido noches mejores. Y también peores. Su presentación, una declaración de amor a la afición a la que directamente se le tiran al cuello para abrazarla y decirle que todos son Bambones, no llegó tanto como del contenido de la letra podría imaginarse. La gente se divierte más con el himno del concurso: Mi vida ser un Bambón, o la murga que ustedes quieran. Sobró la parafernalia inicial. El primer tema, El Guardaespaldas, es una genialidad de canción, cuando se canta convencido, metidos en el papel, defendiendo los colores… Pero no fue el caso. La letra es una joya, pero no le sacó brillo Bambones, ni  incluso en la parodia en la que parecían perdidos figurantes de la talla de gran calidad del mismísimo letrista Javier Nóbrega. Bambones es mucho más. El guardaespalda es una genial idea que desvela la visión de los compañeros de Bermúdez sus peripecias en el Carnaval y lo que le cuesta al pueblo que el alcalde salga de marcha. Encontraron su musa, pero no conectó. Hasta pasó inadvertido el corte gaditano a ritmo de cuplés. Es una pena que pase inadvertido un sello de tanta calidad bambona como que Zerolo se cubre las espaldas al irse al Senado. Sin embargo, Bambones se resarció con el Buscavidas. Una letra bien armada y mejor defendida, donde cuentan las peripecias que hay que hacer para sobrevivir a la crisis y, encima, a tratos de favor, frente al empresario que quiere montar un bar en la calle de La Noria y las facilidades que recibe frente al que quiere montar un chiringuito en La Victoria. El momento cénit de la canción, el rajazo el “do mayor sostenido”, porque iba portado por seis costaleros, a Willy García, en su papel de figurante, que salió portado cual “Príncipe de Samunda”, para volver a cerrar la canción con otro rajazo al buscavidas de Bermúdez. Bambones frente a Bambones, por debajo de lo esperado. Respecto al nivel de la fase, los mejores, seguidos de cerca por Triquikonas.

A falta de las ocho murgas de esta noche, las opciones están muy abiertas. Nadie tiene garantizado el pase, aunque Diablos, Bambones y Triquikonas no tendrían que “despeinarse” mucho para lograr el pase. Quedan esta noche ocho murgas por cantar y todas con las mismas opciones por llegar a la final de mañana. Parece aún que hay cinco plazas sin adjudicatarias claras, entre las que el jurado podría elegir entre Zeta-Zetas, por su Sepulturero; Guachipanduzy, por su “Monumento viviente”; Lenguatrapos, con una actuación equilibrada y la sorpresa del novato; Triqui-Traques y/o Ni Pico-Ni Corto, por su crítica y humor…; Ni Pico,  por más humor… Sin olvidar cómo valorará a Trapaseros, si pasan a final o… directamente abre la gala de la reina y comienza su gira del “Rey León” en Carnaval. Todo puede pasar.

Esta noche, tercera fase y, al término, los ocho finalistas del viernes. Y momento tensión: Se nombrarán a los finalistas por orden de actuación. Así que…

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

2 thoughts on “Duelo de titanes en la segunda fase

  1. adela

    lode anoche yo personalmente no lo entiendo se supone que las murgas estan creadas para con ironia y chispa criticar y hacer reir, nada mas lejos lo de las hechizadas es sencillamente patetico esperpentico , para ver un drama me voy a ver opera y para oir a unas lloronas lastimeras cambio de canal dediquense a otra cosa o miren primeros murgas de antaño o tambien chirigotas de cadiz ambos ejemplos son validos eso si es hacer carnaval murgero lamentables

  2. ana

    estoy de acuerdo con adela, me dio verguenza ajena ver a esa jaula de grillos y lloronas plañideras hechizadas? pues despierten y vean lo que es una murga porfavoooorrrr

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