El Carnaval inocente

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Querida Iraima:

Apenas levantas unos palmos del suelo pero ya te mueves como una carnavalera inquieta. Ajena al peso de las palabras grandilocuentes, ésas con la que la gente importante que sale en la televisión se llena la boca, esta mañana (sábado, 28 de diciembre) viviste un día histórico en compañía de tu padre y su murga, también la tuya, Distraídos. Presente y futuro del Carnaval se dieron la mano, ajenos a focos y a escenarios. Los niños, el futuro de la fiesta de la máscara, acudieron junto al presente, los Chinchosos de Paco Padilla, sin maquillaje ni disfraz al Hogar Santa Rita II, en el Puerto de la Cruz, donde hay mucha historia. Casi unos setecientos abuelos. Setecientas historias de Carnaval. Setecientas razones por las que un día como hoy, sábado, en plenas vacaciones escolares, es más importante secundar la invitación de Tana Rodríguez López y Paco Padilla, dejar a un lado el PIT e ir al encuentro de los abuelos.

Con casi una hora y media de retraso, para cumplir la tradición de los actos oficiales del Carnaval, Distraídos y Chinchosos se dieron cita en el salón principal del Hogar Santa Rita. Allí esperaban a la comitiva carnavalera, para una cita concertada con casi quince días de antelación.

De la mano de tus compañeros de la murga Distraídos, querida Iraima, caminamos por el salón. Colocamos la percusión y arrancó la murga a cantar… ¡un pasacalle! Pero si es 28 diciembre, y Navidad. Estamos locos, sin duda… Pero todo tiene una razón de ser.

Al frente de Distraídos, Gianni, un pequeño gran director que siempre sorprende. Presentó el pasacalle y luego la despedida. Y la murga dándolo todo. Sorprendida porque, en cuestión de minutos, parecían entrar en el túnel del tiempo. En la casa de los abuelos.

A Chinchosos tomó el testigo Distraídos. Del futuro del carnaval, un viaje al presente, en presencia de aquellos que le dieron solera. Con Paco Padilla y sus Chinchosos cobra un sentido especial escuchar el “Soñé”. Es un pasacalle de Carnaval y, sin embargo, es 28 de diciembre, parecía un villancico… O una canción de paz. O una declaración de amor y de acción de gracias a quienes han entregado su vida por tantos valores, entre otros, el Carnaval, aquel que no sabe de sexo y borracheras, sino que se transmitía de generación en generación de forma sana y con el encanto de la mascarita. Delante de la nueva generación, del presente de la fiesta de la máscara, muchos protagonistas de aquellos momentos… Algunos, muy grandes… Los momentos, y los personajes que nos acompañan.

En realidad, Distraídos y Chinchosos acudían a Santa Rita con un doble objetivo. Agasajar y devolver tanto cariño recibido de los mayores para, aprovechando la visita y desde el respeto a la intimidad, rendir un homenaje “anónimo” a quien durante casi 40 años ha querido entregarse al Carnaval, dando vida a Miss Peggy. Nada más llegar, a la entrada, en el salón principal del hogar, nos lo encontramos. En su intimidad. Descansando con la paz propia de quien entregó su vida a manos llenas. Actor, artista, artesano… Muchas cosas se pueden decir de quien hasta hace dos carnavales, el próximo harán tres, se entregó en cuerpo y alma a Miss Peggy. Su otro yo. Casi como llegó, de forma silenciosa, divirtiendo a las miles de personas que se congregaban en las aceras de la avenida de Anaga o la rambla de Pulido, Miss Peggy se ha retirado. Sin aspavientos. Sin homenajes. Con la mayor humildad y sencillez con la que en su querido taller ocupacional San José Obrero formó a centenares, casi miles, de niños con síndrome de Down que encontraron en el barro la mejor terapia. Otra faceta más de quien dio vida a Miss Peggy.

Con esa paz y ajeno a uno de los objetivos de la visita realiza por Distraídos y Chinchosos, rendirle homenaje, él, el alma de Miss Peggy, prefiere quedarse rezagado en el salón de actos porque sabe que se va a emocionar cuando vea a su familia del Carnaval en acción.

Se sabe todos los pasacalles. Casi los tararea mejor que un villancico. Después de las actuaciones de Distraídos y Chinchosos, y antes de que todos secunden la invitación de Paco Padilla para cantar juntos, un alto en el acto para rendir homenaje Miss Peggy. Algo sencillo. En familia. Se presenta como un agradecimiento a quien se ha entregado al Carnaval. A quien ha hecho posible, junto con otras miles de personas aunque en su caso de forma muy particular, que el Carnaval llegue a estos días.

La ingenuidad y sencillez son los mejores avales de Gianni para entregarle a “alguien” que se encuentra en la sala de Santa Rita una fotografía encuadernada de Peggy, la de los teleñecos, en recuerdo de la familia del Carnaval. Después de pasacalles y despedidas de Distraídos y Chinchosos, llegó el subidón. No se sabía la reacción… Pero fue un momento único. Como si de un plató de televisión se tratara, el salón parece convertirse en un estudio de cine. Se dispara la emoción. Una simple foto con la imagen de Peggy, ochenta corazones murgueros y… un efecto único. La emoción brota en los ojos de nuestra Miss Peggy de carne y hueso. De quien fue el alma de ese personaje del Carnaval.

Casi intentando pasar de puntillas para respetar el anonimato, él, desde su silla de ruedas, se aproxima a la murga mixta de edades –infantil y adulta- y pide el micrófono. Ni falta hace que explique que es una encerrona. Que no sabía nada de este momento… Y sorprende al desvelar, por primera vez en la historia del Carnaval,  después de 37 años en el mundo de la máscara. Porque como él dijo, “nadie le había visto la cara hasta este momento”. “Muchas gracias y esto no se me borra”, dijo a niños y adultos.

Tras el villancico conjunto de Feliz Navidad, sesión fotográfica con el alma de Miss Peggy, un hombre bueno que ha amado el Carnaval como pocos, José Manuel Lis Armas. Muchos Chinchosos se acercaban a él y, con admiración y emoción, apenas lograban articular palabra. “Cuántas veces lo vi correr en la calle de un lado para otro”… Entre centenares de fotografías que inmortalizan el momento, José Manuel recuerda “sus peleas” con Peggy, personaje al que se entregó esos 37 años hasta hace dos. “Cuando llega el Carnaval, no me importa estar en sillas de ruedas, sino que vienen las fechas y me parece que no hago nada; siempre acostumbrado a preparar el traje”… Junto al agradecimiento y al amor y respeto que transmite por la fiesta, José Manuel Lis Armas define así su relación con Miss Peggy y, por ende, con el Carnaval: “Que me quiten lo bailado”.

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Iraima, un día recordarás, de la mano de mamá, que viviste una experiencia única e historia en el Carnaval de Tenerife. Tú tendrás también que transmitirla a los tuyos porque el Carnaval, el que nos han legado, es mucho más que sexo y borracheras…

Gracias José Manuel. En deuda siempre contigo. Grande Miss Peggy.

NOTA: A lo largo de esta tarde se incluirán seis vídeos de la visita esta mañana al Hogar Santa Rita, con las palabras de José Manuel Lis Armas y las actuaciones de Distraídos y Chinchosos.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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