El militar que hizo cantar a las cuerdas

La Laguna despidió el jueves 1 de enero al compositor Tomás Montesdeoca, nacido el 5 de diciembre de 1919, un año después de la fundación de la rondalla Orfeón La Paz (2 de febrero de 1918), a la que tanto contribuyó desde su incorporación en 1970, primero como director de cuerdas y luego, entre 1983 y 1987, sustituyendo al director, Manuel Hernández. Fue precisamente don Manuel quien pidió a Tomás Montesdeoca que se sumara al Orfeón. La amistad entre ambos se remontaba a sus tiempos en la Banda Municipal de Música de Santa Cruz de Tenerife.

Nacido en el barrio lagunero de Camino Largo, Tomás Montesdeoca fue suboficial del Cuerpo de Músicos Militares, lo que marcó carácter. Cuando se sumó a las cuerdas del Orfeón demostró una capacidad superior para ser un mero componente, y llegó a dirigirlas. Gracias a él, la institución incorpora todo el año las cuerdas; hasta entonces solo el coro estaban en activo los doce meses y para Carnaval se «armaban» las cuerdas.

El histórico componente del Orfeón Benito Quintero asegura que Manuel Hernández y Tomás Montesdeoca formaron un binomio perfecto, aportando lo mejor en el coro y las cuerdas, al que se sumaba Ángel Hernández, más conocido como Ito. Montesdeoca preparaba las guitarras e Ito las púas -laudes y bandurrias-, que luego se ponían a las órdenes de Manuel Hernández, hasta que el director de cuerdas asumió la batuta en 1983, tras la retirada del maestro, y alternaba las agrupación de cuerdas con la rondalla, pues del coro se encargaba Alberto Roque Ignacio, hoy en América al frente de alguna sinfónica, recuerda Benito.

A Tomás Montesdeoca se debe la Misa Canaria, que recuerdan históricos del Orfeón que se grabó y no se volvió a cantar; o la composición de la marcha al Cristo de La Laguna que se interpretaba de subida por La Carrera. Su ingenio musical quedó de manifiesto en cuantas partituras arregló, con su especial predilección con las jotas. Con él el Orfeón ganó dos primeros de Interpretación, en 1983 y 1987, el segundo con un espectacular arreglo de los coros de Nabucco. Tomás Montesdeoca hizo «cantar» a las cuerdas del Orfeón, una de las mejores tarjetas de presentación de la rondalla.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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