La gala se quedó en el Caribe

El diseñador Jorge González ganó para su candidata el cetro, como ya logró en 2015, para Fuentealta, en el transcurso de una gala tan dinámica como carente de encanto, salvo algunas pinceladas.

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El espectáculo comenzó de forma trepidante con el efecto reina Cecilia, pero luego se diluyó en una sucesión de grupos. Tras un homenaje pobre a Fidel Castro, padeció sobredosis de comparsa, y entró en caída libre, sin magia.

Una espectacular obertura, con mucho Carnaval, marcó el inicio trepidante de la gala de la reina, donde precisamente la forma en la que se montó «el traje viviente» de la reina del Carnaval 2016, Cecilia Navarro, fue lo más espectacular gracias a la actuación en directo de una banda de músicos, con Jadel y Claritzel poniendo su voz. El público desde el minuto uno desbordó el recinto ferial.

La obertura se desarrolló de izquierda y derecha del escenario, con un ballet enfundado en «blanco cubano», que anunciaba los aires caribeños del espectáculo. A la derecha, tomó vida el coral, pero con mucho lo mejor fue cuando aparecieron unos bailarines que portaban los diferentes arcos de la reina del Carnaval 2016. Y la genialidad, cuando se forma el traje que parece levitar en el escenario con la reina saliente bailando, el elemento central entre los gigantes y zancudos que llenaban el escenario.

De ahí, Jadel concluye la primera canción con Claritzel y da paso a la presentación, en solitario, de los miembros del jurado, de los que faltaban Yaneli y Roberto Leal. Y hubo un hermanamiento entre el Carnaval de Tenerife, representado por Jadel, y la gala drag, representada por Yaneli, presentadora de aquel festival en las últimas cuatro ediciones. Una referencia extemporánea… Las reinas de Tenerife valoradas por la presentadora de la gala drag (…).

De ahí, a la primera actuación: intervención de la Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, que actuó en play back. Con su canción «Resopla», cantaron que «si te coge Donald, sopla; si un trucha te hace Trump, resopla» (…). Hasta ese momento seguía la penumbra con la que comenzó la gala. Y nadie lo diría con el sol por el que se caracteriza el Caribe.

Veinte minutos de gala, y aún no había comenzado el desfile de aspirantes. Y no sería por una obertura espectacular, limitada al traje de la reina Cecilia.

Antes del desfile, momento sorpresa: con la aparición de la «aborigen española» Llum Barrera, que hizo un cameo con Roko, a la que se encontró Jadel en el Caribe. Ellos simulaban estar en el Caribe. Pese a los gritos del público, que decía que no se oía, siguió Llum, que llamó a Leo Martínez para que le hiciera un traje para Roko, que pasó de lucir un bañador a un elegante traje. Llum seguía sacándose la espina del «aborigen», regalando «besitos, mi niño» y referencias al «platanito canario».

Desde el Caribe, instalados en el escenario, Roko y Jadel, comenzaron con el desfile de aspirantes. Primer bloque, de seis. La abría la representante de Bazar Puerto Santa Cruz, con una creación de Alexis Santana, que se atrevió a bailar. Y muy atrevido el colorido: rojo y plata. Una muy sensual candidata que iluminó el recinto entre gritos de admiración del público. El momento giratorio, superespectacular. Gran idea. El segundo traje, de Yeray Díaz, diseñador ganador en Los Llanos de Aridane que se estrenó anoche en Santa Cruz, con una firma también nueva: Galeón Outlet. En el escenario, demasiado juego de pompitas de jabón.

En tercer lugar, la candidata de David Hernández, que pareció arropada por tres bailarines; su traje tenía una estructura diferente.

El cuarto traje, de Jonathan Suárez, de dos caras (en la parte de atrás un mascarón), que entró a ritmo de la canción del «Príncipe de Zamunda». Quinto puesto, y estreno en Santa Cruz de un incondicional en el equipo de Juan Carlos Armas: Tin Quintero, con un traje muy efectista. Enorme la fantasía. En sexto puesto, la representante de Borja Abreu, con la que se estrenaba en la gala adulta, con un traje plata que ganó aplausos del público. Esta fantasía sorprende al verla de cerca porque la mayoría de las plumas han sido elaboradas con gomaeva. En el primer bloque, sorprendió Alexis Santana.

Seis candidatas, y actuación de Joroperos que llena el escenario, y que en Televisión Canaria fue sustituida por la publicidad.

Segundo bloque. Lo abre Daniel Pages, con una fantasía para McDonal’s y La Opinión, con un espectacular colorido, aunque todo en tonos pasteles, exquisitos. Y sensacional cuando gira y reina en su esplendor. Daniel Pages compitió contra Daniel Pages, pues la octava candidata era su segunda fantasía, para Autoinsular Citroën. De nuevo, más arcos de plumas, estos celestes. Pero un traje limpio y fino; mejor el de McDonals.

Siguió el diseño de Alfonso Baute, para el Grupo Fedola, en todos azules y blanco. Y mucho brillo. En décimo puesto, la fantasía de Rayco Ramírez y Javier Santana para diferentes firmas, con predominio de blanco, oro y rojo. Cerró el segundo bloque, la candidata y madre de la reina infantil del Carnaval, que entró de espaldas con una fantasía que despertó la ovación del público. Sorprendente el colorido, en pasteles, y con movimiento en media docena de olas de oro; espectacular cuerpo plata de la reina de Alcampo, a ritmo de «Avatar».

Segundo bloque, y momento emotivo para Antonio Messeguer, en su papel de Fidel Castro, como hace 40 años, para despedirse de su personaje: «Carnavaleros, hasta la victoria siempre». Se quedó solo Fidel en su adiós. 40 años que despidió en dos minutos. Homenaje de repudio que diría el grupo humorista Monty Python.

Tiempo para Salsabor, primer premio de agrupaciones.

Tercer y último bloque de candidatas, que abrió la representante de la firma Cavi Lladó con un traje blanco, naranja y amarillo, con dos elefantes que parecían de escayola y un buda por detrás. Y llegó el momento Star Wars con Santi Castro y una de las fantasías más espectaculares, arropadas por cuatro panteras de Joroperos. Innovación en materiales, colorido, forma. Un traje espectacular.

Siguió otro traje llamado a estar en la corte de honor, creación de Jorge González Santana, para Fuentealta, en el que predominaban el naranja y doradas y muchas plumas. Elegante, majestuoso, y con un efecto «pebetero» de las olimpiadas. Otro momento de grandeza lo marcó Antonio Santos Arteaga, con oro y negro, para Meliá Hoteles Internacional y Espectáculos Bravo. Una fantasía con menos plumas e infinitos apliques. Cerró el desfile, Expedita Hernández, con un traje fucsia y oro, que animó al público con los aplausos al ritmo de la «Marcha Radetzky».

Hasta la fecha, no se había justificado aún la presencia de Roko, que se había limitado a actuar como voz en off de las reinas, con Jadel.

El jurado se fue a deliberar y llegó el momento de los grupos, con el primer bloque de las actuaciones de las agrupaciones musicales, entre las que salió la reina del Hogar Canario Venezolano. Y de ahí, más Carnaval. La comparsa ganadora, Los Cariocas.

Acabó un modelo ajustado a las reinas y comenzaba otro espectáculo en forma de «carnaval para todos». Seguían Cariocas aún bailando. Hasta el momento, el mejor momento, la obertura. Y espectacular el desfile de las reinas, que certifican con su fantasía que se acabó la crisis.

Y llegó Zeta-Zetas, con una presentación de la talla de Besay Pérez, primer premio de solistas en rondallas, y este año en las filas de ZZ. Y Javi Lemus se convierte en el mejor cómplice de Enrique Camacho, que se «teletransporta». Y aparece hasta en la torre de las emisoras de radio, y desde ahí marca el inicio del tema a la murga, a 30 metros de donde está el grupo. Más espectacular la actuación por el efecto de los vídeos en la ULL y en la plaza de toros que afinada cuanto cantan a Televisión Canaria. Lo mejor la valentía de meter este rajazo a una de las dos cadenas que emitían la gala. Volvieron a ganar ayer la final los de Javi Lemus.

Y a partir de ahí «poupurrí» de comparsas que hicieron un recorrido por los carnavaleras del Caribe, de la mano de Claritzel y Rafael Flores «Morocho» y Míriam Reyes, que traía al recuerdo el número de los cantantes de Juan Carlos Armas. La gala había comenzado a desvanecerse. Y más comparsas. Y de ahí, el musical de las murgas, con el sello de Víctor Asensio, donde los murgueros solo lo fueron de nombre. No tuvo la magia del número del año pasado. La gala estaba en caída libre. Sólo entre lo más divertido la presencia del Flaco (Ni Fú-Ni Fá), de Javi Lemus (Zeta-Zetas) y de Josechu Álvarez (La Traviata). De resto, una caricatura mala del año pasado. Perdidos en escena.

Levantó vuelo la gala con el «Santa Cruz en Carnaval» que cantaron todos los grupos, pero faltó más presencia escénica. Arriba estaban las nueve rondallas, pero el tema lo cantaban también las comparsas y las murgas, con sus ritmos, pero estaban entre el público difuminados. No hubo «efecto Tamayo». Pero la gente acabó coreándolo como si fuera un gol del Tenerife. De ahí, a la actuación de Roko, para justiciar su presencia en la gala, mientras se procedía a la colocación de las aspirantes y a la proclamación de una reina que tuvo una gala que comenzó muy bien pero acabó sin sentido. El Carnaval quedó en el Caribe.

 

 

 

 

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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