Gala confusa en la pequeña pantalla

Tres horas y media de retransmisión no reflejaron los momentos de tensión vividos en un recinto ferial casi lleno de un público entusiasta que se asustó por el incidente del incendio de una de las fantasías. Por televisión no se vio nada.

El sabor del directo se pierde cuando se sigue por la televisión un espectáculo como la gala de elección de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife. Si otros años parecía que todo se enfocaba hacia el mercado audiovisual esta vez el espectáculo fue de todo menos estéticamente vistoso.
La obertura inicial resultó un “batiburrillo” de cantantes (la mayoría de la tierra, lo cual es de agradecer), coreografías y personajes sobre el escenario, El supuesto hilo conductor era el mundo de Bollywood, pero no se consiguió lo que se pretendía. Algún momento “tuna” o música de los sesenta rompió esa dinámica.
Del incidente que marcó la velada, el incendio de uno de los trajes y los problemas de salud de la aspirante, no se vio absolutamente nada en televisión. Solo un momento dubitativo de los presentadores resuelto con profesionalidad por Maxim Huerta confirmó que algo grave pasaba en la trasera del escenario. Corrió el turno de la aspirante seis a la ocho y a seguir.
A partir de ahí, un único y largo  “plano secuencia” con el paso apresurado y sin mucho sentido de grupos y más grupos del Carnaval. Un momento álgido, de los pocos, fue la actuación de Bambones, que levantó al público. El otro, la canción de Anaé que hizo vibrar, simplemente no se vio porque en ese momento se daba paso al bloque de publicidad.
No estuvo mal del todo ese momento de desconexión porque pudo verse en casi toda su extensión el vídeo de la campaña de la cerveza Dorada ideado por Aarón Gómez. Buen momento.
En definitiva, una gala decepcionante también por la televisión. Ni siquiera la repercusión mediática es excusa porque aparte de la Televisión Autonómica, Mediaset, que compró los derechos, solo la ofreció en directo por su recién creado Canal 9.
El  lema bollywoodiense prometía mucho y parecía un atractivo visual más, pero, en líneas generales, no respondió a las expectativas y tampoco la gala.
Un espectáculo menor en una pantalla más pequeña que nunca.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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