Hambre de Carnaval, por José Domingo Méndez

Había ganas de fiesta la noche del viernes al sábado, tal vez para olvidar unos días con inesperados acontecimientos muy negativos. Yse notó que no es fácil acabar con una fiesta que hace el pueblo, gran protagonista por encima de todo lo demás.
No hubo Cabalgata anunciadora ni bailes en los espacios públicos, por la suspensión oficial, pero sí mucha gente en la calle. Un enjambre de carnavaleros, sobre todo jóvenes, que no perdió la ocasión de mover el esqueleto y llenar los principales accesos al cuadrilátero. Especial protagonismo tuvieron esta vez por su música las carrozas, como ocurría antaño, y los muchos quioscos abiertos.
Ayer, la normalidad se recuperó casi por completo con un gran colofón:el certamen de Ritmo y Armonía en la avenida Francisco La Roche, donde las comparsas dan su mejor versión al danzar en la calle. Luego, a bailar hasta que el cuerpo aguantara y, si amanecía, mejor. Como siempre.
Pero también hubo un lado menos positivo, sobre todo durante la madrugada –la masa de gente sale muy tarde, algo habitual los últimos años– con un cierto ambiente agresivo y de ansiedad, sobre todo en algunas zonas oscuras del entorno de la plaza de La Candelaria o del Príncipe que no pudo con el generalizado y habitual “buen rollito”.
Tal vez por esto último, el balance del primer día del Hospital del Carnaval fue alto en cuanto al número de personas atendidas, un total de 86, 13 más que el mismo día del año pasado. El dispositivo, en el que colabora Cruz Roja, se ha instalado un año más en la plaza General Gutiérrez Mellado, junto a la sede de Presidencia.
Durante la primera jornada fue necesario asistir a 79 adultos y siete menores. Entre los primeros, 32 tuvieron que ser tratados de intoxicaciones etílicas; cinco por las provocadas por el consumo de estupefacientes; uno por enfermedad común; siete al producirse heridas por caerse; 11 con diversos traumatismos; 15 por lesiones derivadas de agresiones; y ocho por otras causas. Catorce tuvieron que ser evacuados a centros hospitalarios.
La noche terminó con tres detenciones de la Policía Local; dos por implicación en reyertas y una por un presunto caso de violencia de género.
En cuanto a los menores, se produjeron cinco casos de intoxicación etílica y otro joven fue asistido por traumatismo tras una caída. Un chico de 17 años fue víctima de una agresión y tuvo que ser trasladado al Hospital de La Candelaria. Una adolescente que sufría intoxicación etílica también fue derivada por diversas complicaciones, en este caso al Hospital Universitario de Canarias (HUC).
Para bien o para mal, por fin llegó el Carnaval de verdad, el de la calle.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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