Javier Torres, el mago de Oz

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Mamelucos y Mamelones suman entre las dos 27 primeros de Presentación; esta edición lograron su tercer doblete, gracias a Javier Torres Franquis, nieto del gran Faustino Torres.

De casta le viene al galgo. Javier Torres Franquis, nieto del fundador y carismático director de la rondalla El Cabo, Faustino Torres, heredó la destreza de la batuta de su abuelo en su manejo del lápiz. Mantiene la faceta artística, pero la afinidad musical de dos hermanos derivó en él en la expresión plástica. Salió de mascota con El Cabo y para él nombres de la historia del Carnaval chicharrero como Juan Viñas (histórico gerente de la comisión de fiestas) no le son desconocidos.

Javier Torres (Santa Cruz de Tenerife, 1962) no siguió los pasos de su padre y su tío, componentes de El Cabo, porque asegura que es un “torpedo musical”. Doctor en Diseño por la Universidad de La Laguna, es componente fundador de Mamelucos, que celebra esta edición su 35 aniversario, si bien a él le bastó con salir un año para reconocer el esfuerzo y la entrega de cada noche de ensayo y reorientar su colaboración con la familia Mamel’s desde otra faceta: el diseño. Hasta la fecha, Mamelucos ha ganado con Javier Torres 17 primeros premios de Presentación, y 10 en la categoría infantil. Este año consiguió su tercer doblete de primeros de disfraz, aunque él no lo personaliza, sino que atribuye el éxito a la sociedad. Así, en 2010 logró primero de disfraz con Mamelucos y Mamelones, igual que en 2013 y este año.

Javier Torres viene de la época del blanco y negro, cuando los diseños eran a lápiz. Entonces llegó a hacer hasta dossiers con trasparencias para estudiar las gamas y mimar los detalles; hoy, en plena era digital, todo lo hace con capas en un ordenador, donde hasta escanea las muestras de telas para simular el resultado final.

Varias son las claves para lograr el éxito. Torres Franquis agradece la carta blanca que recibe de la sociedad Mamel’s. De hecho, y para sorpresa de muchos, cuando finalizó esta entrevista en su domicilio, recibió la visita de Manolo Peña, a quien le presentó los bocetos del Carnaval 2016. “Al año surgen entre seis o siete ideas, que quedan en el baúl de las ideas (una carpeta)”, explica. “Si vemos que sale algo parecido a lo que habíamos pensado y no lo elegimos, lo dejamos reposar”, admite. “Las ideas se posponen también cuando no se ajustan al presupuesto: antes de degradar o mutilar un propuesta se busca otra para abaratar costes”.

En la historia de Mamelucos, Javier Torres reconoce que disfraces como el loro (1996), que fue el más caro en la historia de la murga –100.000 pesetas por cada traje– nunca volverán. “Si por mi fuera, los disfraces de los grupos se debería ajustar a la aportación económica del OrganismoAutónomo de Fiestas, y más en la actual coyuntura social y económica”, añade. “Lo haría con cuatro elementos”. Javier Torres destaca la importancia de hacer piña: es tan importante la idea, como que se pueda ejecutar y que haya una buena dirección para que no se desvirtúe, que acompañe el presupuesto y que la confección y los complementos también se correspondan con los objetivos. Para Torres Franquis, este objetivo se ha conseguido con la implicación de padres y componentes que han trabajado para fabricar los detalles del disfraz.

El éxito de un disfraz no solo pasa por el dinero, dice. “Ante la precariedad, creatividad; hay que reinventarse cada día”, comenta, sin dejar de reconocer que la calidad en los disfraces de las murgas no han sido un referente en los últimos años, por el bajón experimentado.

El diseñador de Mamelucos, que fuera letrista también de la murga en sus inicios, así como insignia de Oro de la sociedad, asegura que nunca ha cobrado por uno de sus diseño.“El Carnaval es para mi un hobby. Soy doctor y me dedico a la investigación, así como al diseño corporativo editorial. Esa es mi profesión. El Carnaval rompe mi vida académica y profesional. Y disfruto. Mientras pueda aportar un grano de arena, continuaré”. Curiosamente, con su brillante trayectoria, cuenta que otros se han cuidado de pedirle un diseño. Él es por y para Mamel’s, donde ha contado de forma puntual con la colaboración de Lito Díaz, cuando estudió el doctorado. Con su formación e historial, no le faltarían ofertas para dar el salto al diseño de Carnaval más ambicioso, como los trajes de reinas. Pero él es murguero. De lápiz. Capaz de hacer una obra de arte de la nada. Es el mago de Oz. El rey de la fantasía.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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