Justo, el diseñador que hizo un escenario

Ser nieto de un sastre era su vínculo más próximo al Carnaval. Comenzó haciendo vestuario de cabaret y terminó siendo uno de los mejores diseñadores de reinas de la historia, además de ser el único que llegó a hacer decorados.
Es la misma casa de Duggi donde ha concedido otras entrevistas y, sin embargo, todo es diferente. No están sus perros y la música de “Fígaro” ameniza la conversación. Justo Gutiérrez (Santa Cruz de Tenerife, 1951) parece nuevo y ha estado toda la vida en el Carnaval. Pero él mismo reconoce que ahora vive al margen de “vinos, rosas y oropeles”. “Antes tenía que ir a El Kilo por la calle Barranquillo para poder llegar; me encanta ser un anónimo”.
Ahora, cuando admite que se acabó la fama, reconoce a los verdaderos amigos, aquellos que siempre han estado. Los dos infartos cerebrales sufridos en los últimos años ya son historia, aunque le han dejado una secuela: su decisión de prejubilarse del mundo del Carnaval. Ahora el yoga es su vida: “La felicidad hay que buscarla de dentro hacia fuera”. Yoga, gimnasio, pintura… son sus nuevas ocupaciones.
Justo Gutiérrez comenzó en el mundo del Carnaval casi por casualidad. Su único vínculo con la moda era su abuelo, Rodrigo Martín Barreto, que era sastre. Un día se encontró con Jaky Romero y le encargó vestuario para las vedettes de un cabaret y, de ahí, se atrevió a hacer los tocados para la comparsa Los Cariocas.
Su primer traje de reina lo presentó en 1978, si bien fue en 1979 cuando consiguió el cetro con Boutique Juan II, “Fantasía de mandarina”. “La concesión del premio fue un escándalo porque hasta entonces estaba la costumbre de que siempre ganaba la chica que presentaba una sociedad de Santa Cruz. Y ese año ganó una empresa. En el jurado estaba César Manrique, y gracias a él en el veredicto ganó la más votada”. Justo asegura que en la deliberación, según le contaron, César Manrique dijo que “él no había venido a hacer política, sino a hacer arte”.
Al año siguiente, 1981, ganaría con el patrocinio del Círculo de Amistad, hasta que volvió a presentar otra reina, en 1981 con la empresa boutique Juan II y volvió a ganar. Que una empresa desplazara a una sociedad no agradó a la organización otra vez, e “hicieron un boicot”, al prohibir que la reina recayera en una empresa. Así, el cetro era para una sociedad y crearon el título de Princesa de la Fantasía para las empresas. Por ello decidió no presentar aspirantes adultas ni en 1982 ni en 1983, si bien en este último año no pudo evitar la tentación y concurso en la gala infantil. Apuntó a la niña con el nombre de la madre como autora de la fantasía, “El lago de los cisnes”, y ganó.
En 1984 se suprimió el título de Princesa de la Fantasía y volvió a concursar Justo, cosechando el título de reina, conRaquel Lucía Luisa, con “En la frontera del Universo”, para el Centro Comercial Hollywood. “Yo cerré con la reina el Guimerá y abrí la Plaza de Toros”, en referencia a que el diseño de Raquel Lucía fue el último del Guimerá y el de su sucesora, Seve Suárez, “Mi querida Josephine”, para El Kilo, fue el primero que se eligió en la plaza de toros.
En 1996 ganó su última reina, con “Ra”, con el periódico EL DÍA, y la fantasía “Los Fregolinos”, en 2004, fue su último traje de reina y cerró una época. A finales de los 90, Justo daría el triple salto mortal al convertirse en el escenógrafo de los decorados de José Antonio Plaza. Hoy es ajeno a los oropeles y asegura que disfruta más sentado en la calle del Castillo viendo cantar a alguien que cuando gastaba cientos de miles de pesetas para ver musicales de Broadway.

Uno a uno
Jaime Azpilicueta: un director repetitivo.
Juan Carlos Armas: se ha tirado a la piscina y lo ha hecho bien. Yo no me hubiera atrevido.
Mejores escenarios: Egipto y El Circo.
A qué director no volvería a contratar: Francis Suárez.
María Isabel Coello: Precursora
Miguel Delgado Salas, “el Mudo”: Innovador
Luis Dávila: clásico inolvidable
Leo Martínez: muy bueno y no se le ha valorado
Ruedas en los trajes: por supuesto.
Un concejal favorito: Dámaso Arteaga.
Un lugar para la gala: la plaza de España.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

One thought on “Justo, el diseñador que hizo un escenario

  1. Monica Raquel Estévez Martín

    Gracias a esta gran persona que con sus genialidades metió en mí el veneno del Carnaval,hasta hoy.Gran amigoy gran vecino desde mi niñes….

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