La gala, regreso al pasado

Robots de luces, gigantes y hasta una bailarina con globos sobre el público marcaron el brillante arranque de un espectáculo que, tras el desfile de candidatas, se desplomó, con lentitud, y acabó por confundir cantidad con calidad.

Era una gala del Carnaval de futuro… pero volvió a mirar al ayer, al rendirle homenaje a Celia Cruz, como ya se hiciera en 2004, cuando le dedicó no solo una gala sino también un Carnaval. Pero al director de la gala parece que le faltó su sello.

La elección de la reina tuvo un arranque espectacular con muchos efectos y técnica de robots con luces, agilidad, trepidante, hasta que se celebraron los dos pases de aspirantes. Y a partir de ahí fue a menos, hasta acabar en un «efecto pasillo». Lejos de mirar al futuro, la gala fue un regreso al pasado, pero de muchas décadas atrás. Cantidad no es sinónimo de calidad.

La gala de la reina de Santa Cruz de Tenerife celebrada anoche en el recinto ferial comenzó con un encuentro en la tercera fase. Literal. El director, Juan Carlos Armas, citó al público en el año 2060 para arrancar en Avatar y, con «Réquiem por un sueño», dio un salto al año tres mil y pico. La técnica impresionó. Si calidad es sinónimo de cantidad, la obertura tuvo muchísima calidad.

Lo mejor, los robots, el de luz, otra bailarina que desafiaba al aire entre globos y un homenaje a los drag queen de Las Palmas -tanto ahora como, esperemos, en el Carnaval 2060 o tres mil y pico-. La técnica fue mucho mejor. La voz se perdió, tal vez porque estaba hecha a la medida de la televisión. De pronto, en ese viaje del presente al futuro, aunque en la calidad fuera del presente al pasado, muy pasado, aparecieron Mamelucos, en un sketch para mostrar cómo serían dentro de más de mil años; igual que Bambones… Se desconoce si por aquel entonces estará Primi Rodríguez al frente. Todo apunta que sí. La participación de las murgas, un guiño al humor.

Y siguió el espectáculo, con la llegada de un gran robot de luz entre el público y la bailarina del aire. Los elementos más espectaculares, mientras el decorado estaba lleno de gente. Más gente.

Y llegaron otros robots de carne y hueso: los presentadores, Manuel Artiles e Iván Bonales, que le pusieron la alfombra a su compañera Anna Simón. Parecía la reina. Traje blanco y ovación. Vino a comerse el escenario. Entre los momentos con mayor ovación, cuando Artiles saludó al pintor del Cartel del Carnaval, Alejandro Tosco.

Manolo Artiles tocó corazón. Un maestro de ceremonia perfecto. Garantía de agilidad. Siguió rápidamente el primer pase de aspirante y casi sin darse uno cuenta estaba ya la gala en el primero de los dos bloques del desfile.

Después de los dos pases de aspirantes, con pausa para la publicidad, cerró la representante del Hogar Canario Venezolano. Con ritmos de toda la vida.

Y siguieron los presentadores. Anna Simón se deshacía en elogios. Encantada. Deslumbrada, y eso que ya no estaban los robots de la obertura.

Más de una hora de gala… y no había llegado una comparsa. Y eso lo hizo notar Manolo Artiles, que dio paso a Joroperos, doble de Primeros de Interpretación y Presentación, con una pantalla de luz que pudo ser más espectacular. Sensacional, con temas de Celia Cruz, pero pareció una eternidad. Y luego, parón con una batucada para los personajes del Carnaval. Parón en la gala. Y eso que iba a ritmo trepidante. Ya para esa fecha los efectos especiales se habían acabado.

Llegó del pasado la Fufa, que recordó la letra censurada, su canción respuesta a la que le vetó el colectivo gay, una genialidad de José Antonio González, que de haber concursado podría haber optado al premio Criticón. Pero de la Fufa se espera siempre el Cubanito… y no llegó. Lo cambiaron por «el alcohol».

Nuevo parón. Ahora, la agrupación musical Chaxiraxi. Y de ahí a Diablos Locos. Nada que ver con la gala de Amargo cuando abandonaron con su disfraz de espermatozoides. Ayer, ligeros de ropa, y eso que ganaron el segundo de Presentación, cantaron «con dos tetas». La mejor demostración para echar de menos a los de El Cardonal en lo más alto del podio. Los trónicos tienen mejores canciones en su repertorio de este año y ojalá hubieran cantado La Fasnia de 2014.

La gala, que arrancó muy trepidante y con gran alarde técnico, se tropezó en los dos desfiles de las aspirantes, que no sorprendieron en los diseños por su calidad, y a partir de ahí, más que actuaciones eran tropezones. De una a otra. Pero el ritmo se había parado. La luz láser del inicio terminó por convertirse en vela.

La intensidad del inicio ya era historia. La gala bajaba más y más. Y llegó el dj Ray Castellano, tal vez en un homenaje al Carnaval de Día que subvenciona la Televisión Canaria. ¡Árbitro, la hora!, faltó que alguien gritara. ¿Cuánto quedaba? Para este momento, Juan Carlos Armas se había encargado de enmascarar la gala de festival de variedades. Hizo un arranque potente, se esforzó, sorprendió con técnica, ritmo y, después del desfile de las aspirantes… regreso al pasado. Se cayó la gala. Tanta luz al inicio y tantos efectos acabaron por deslumbrar.

A las 23:49 horas, Armas colgaba en sus redes sociales: «Gracias!!! A todos». Y la gala no había acabado. Manolo Artiles salió y parecía hablar en clave, él con el director de la gala: «¿Quieren saber? ¿Lo puedo decir? Juan Carlos no me deja… Y rindió homenaje a las aspirantes… que todas están bien». ¿Pero había pasado algo?

Llegó un momento con más sentimiento que calidad: Tom Carby, el coreógrafo de los Cariocas, la costurera doña Hermógenes (que alquilaba disfraces), Jacky Romero (coreógrafo), Enrique González (Ni Fú-Ni Fá), Manuel Monzón (Rumberos), Charlot, Shaila Martín (reina fallecida); José Manuel Armas (Miss Peggy), Celia Cruz, la reina de la Salsa… Tal vez faltó algún rondallero, como el recientemente fallecido director musical del Orfeón. Si lo veía por la tele, no era La 2 sino la emisión de la retransmisión de la gala. De 2015. Aunque en el futuro parezca que hay un panteón. Con los aplausos que logró Celia Cruz, con un vídeo de los noventa demostró que anoche poco mejor se hizo.

Y del récord Guinness de Celia Cruz, al directo, con más homenaje a Celia Cuz… Juraría que en 2004 se dedicó una gala a Celia Cruz. Y un Carnaval… claro que entonces no dirigió la gala Juan Carlos Armas, sino Azpilicueta, y anoche aprovechó para, en ese para atrás y para adelante que fue la segunda parte de la gala, irse a la plaza de España de Celia Cruz.

Para levantar el espectáculo, cuando ya llevaban tres cuartos de hora de relleno, más gente, en ese difícil equilibrio de Juan Carlos Armas, que parece confundir cantidad con calidad. Otra vez el escenario lleno.

Volvieron a salir los cantantes. Los mismos que han acompañado a Juan Carlos en los dos últimos años. Solo que anoche no los sacó en plataforma; se la reservó a Ray Castellano. Y seguía la música…

Llegó el momento de la proclamación, con una reina que había sido elegida de forma unánime en la calle. Con veinte minutos de retraso al final sobre el horario previsto.

Y la gala del futuro… se desplomó, tal vez en un homenaje al Carnaval del ayer.

 

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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