La pluma, la reina en los trajes

La mayoría de los 15 autores de las dieciséis fantasías que desfilaron anoche rescataron de nuevo los arcos de pluma al ser un material económico y que da esplendor.

La pluma volvió a recuperar el protagonismo que había quedado difuminado en ediciones anteriores en los trajes de las reinas que protagonizaron anoche la gala de elección de la reina del Carnaval chicharrero.

Los quince diseñadores que firman las 16 obras de arte (solo Daniel Pages presentó dos trajes) apostaron por la pluma como materia prima en su fantasía por el bajo costo que supone y el efecto espectacular que se consigue en el resultado final. Eso sí, el precio que hay que pagar es el regreso a los arcos de plumas de épocas anteriores.

Algunos diseñadores reconocen que el comercio electrónico facilita y abarata la adquisición de las plumas. Según los creadores consultados, y que piden mantener el anonimato por respeto a sus firmas comerciales, un traje de reina puede costar desde 9.000 euros hasta los 15.000. Y cada uno pesa al menos 200 kilos.

Desde la noche del pasado lunes, cuando el director de la gala, Enrique Camacho, celebró el primer ensayo con las candidatas sobre el escenario, los diseñadores, flanqueados por sus equipos, no se han dado tregua y han convertido el recinto ferial en la prolongación de su nave. Ya no se trata solo de montar las fantasías, sino hasta de agotar el último minuto antes de que a las siete de la tarde de ayer pasaran los miembros del jurado para conocer de cerca las fantasías.

Precisamente en el ensayo del lunes, la dirección artística y los diseñadores se llevaron un buen susto con Laura Rodríguez Jorge, la reina de La Opinión y McDonal’s. Ocurrió que estaba probando el giratorio y, en un momento se orilló demasiado, y a punto estuvo de caer. Su equipo y hasta el director de la gala se lanzaron en su ayuda.

Eduardo Martín, ganador de la reina infantil de 2016 y 2017, no paró de enriquecer más y más su traje; todo le parecía poco en el remate de su fantasía. Precisamente la de Eduardo Martín tiene un encanto especial: la candidata que la viste es la madre de la niña elegida como reina infantil.

Las candidatas se distribuyeron a izquierda y derecha del escenario. De frente, con respecto al decorado diseñado por Javier Caraballero, se distribuyeron a las impares; en el lado derecho, las pares.

Una visita a los bastidores permitía descubrir los detalles de unas fantasías espectaculares, y hacer las particulares quinielas.

Entre los 16 trajes, destacaban la fantasía de Santi Castro, en la que la pluma es casi la excepción que confirma la regla de su diseño, con predominio de fibra y materiales novedosos traslúcidos como plásticos. Una fantasía con un amplio miriñaque, gran colorido y una original forma.

También en la zona de las «reinas impares», uno de los dos trajes de Daniel Pages, patrocinado por McDonal’s y La Opinión, otro gran favorito para cetro, y sin duda con sitio en la corte de honor. Sus tonos pasteles y la confección que parecen rosetas son el detalle de una majestuosa fantasía propia de reina. En el lado de los pares destacaba la creación de Jorge González Santana, para Fuentealta, con un traje mecanizado, y una ejecución muy limpia. Tres grandes favoritos al cetro.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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