La subasta de quioscos cotiza a la baja

Fiestas adjudicó ayer en la subasta a la llana 35 de los 80 puestos licitados y recaudó 134.129 euros, 50.000 euros menos que en 2012. El mesón de la plaza de La Candelaria fue el más cotizado.

La crisis ha «jubilado» la tensión que se respiraba en la tradicional subasta de los puestos del Carnaval que antaño se celebraba en el teatro Pérez Minik, del Viera y Clavijo, hoy residencia de okupas.

Ayer, en apenas dos horas, Fiestas liquidó, hasta con doble vuelta, la subasta de los 80 quioscos del Carnaval, de los que se adjudicaron 35 por un importe global de 134.129,27 euros, 50.000 menos que en el cierre de la «primera vuelta de la subasta» de 2012, si bien cabe recordar que hasta este viernes todavía quienes lo deseen pueden ir a la adjudicación directa.

Para valorar la incidencia de la crisis, valga con recordar que en el Carnaval 2012 se adjudicaron en la subasta a la llana 52 puestos; ayer solo fueron 35.

En un ambiente de camaradería -atrás queda en el recuerdo cuando hasta los perros de la Unipol se paseaban entre los feriantes o las bromas de las turroneras-, destacó la puja del mesón de la plaza de La Candelaria. Quizás la zona más cotizada del Carnaval 2013 según la subasta de ayer. Salió por 17.784,84 euros y se adjudicó -a la una, a las dos y a las tres- por 24.796,69 euros. Este mesón, que el año pasado lo explotó un empresario canario, Fran Doreste, se lo adjudicó ayer un feriante llegado desde la Península con un incondicional del Carnaval desde hace décadas y conocido por todos en las subastas de la capital tinerfeña: Miguel «el Chaleco».

Sin embargo, los otros dos puestos grandes de la plaza de La Candelaria quedaron desiertos, si bien otra de las «joyas» de la corona, en Villalba Hervás, se adjudicó al mismo precio de salida. Y es que con los tiempos que corren los feriantes no están para asumir muchos riesgos, aunque desde Fiestas se confía que en la adjudicación directa se llegue al menos a los 180.000 euros recaudados en la subasta del año pasado.

La tensión de las turroneras de antaño solo se revivió, en un momento, en la puja de un puesto de Paponazo que se ofertaba en la plaza de España. La puja comenzó en 729,32 euros y se multiplicó casi por cuatro hasta llegar a los 2.479,69 euros. Cabe destacar la mayor presencia de feriantes, e incluso desde horas antes de comenzar la subasta.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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