La subasta levanta cabeza

160112 Subasta puestos Carnaval

Santa Cruz adjudicó ayer 36 de los 67 puestos que subastó y recaudó 131.916 euros, más que el año anterior. De hecho, volvió la puja: un quiosco de 17.585 euros se “remató” en 29.894.

El salón de actos de Cajasiete acogió ayer, por cuarto año consecutivo, la tradicional subasta de los quioscos que se instalará en el cuadrilátero festivo y que dejó a las claras que el Carnaval debe ser rentable para quienes son capaces de casi duplicar el precio de salida de un mesón junto a la fuente de la plaza de Candelaria. Salió por 17.585 euros y se adjudicó en 29.894.
De los 67 puestos que Fiestas sacó a subasta, se adjudicaron 36; 33 en la primera vuelta y los otros tres, en la segunda. En total se recaudaron ayer 131.916 euros, 13.000 euros más respecto al año pasado. Ahora se podrá ir a la negociación directa, lo que podría elevar más la recaudación; o sea, aquellos que quedaron desiertos podrían ser negociados directamente con Fiestas. Gracias a este procedimiento, en 2015 la recaudación final por los quioscos quedó establecida en 128.000 euros. La subasta de ayer supera los beneficios del año pasado; ya en la primera vuelta se habían mejorado.
Entre las 36 pujas, destacó la puja por el mesón que se instala junto a la fuente de la plaza de la Candelaria. Tradicionalmente había sido gestionado por Miguel Pegalajar, de Mesón Los Jamones, quien asegura que viene desde hace más de 50 años al Carnaval. La edición anterior faltó por problemas de salud, pero ayer volvió a la subasta. Fue el momento más intenso de la subasta. La puja por uno de los tres mesones comenzó en 17.585 euros y se remató en… ¡29.894 euros!, lo que supone casi una cuarta parte de la recaudación total de ayer. “Uno participa por pundonor”, dijo Miguel, más conocido entre los feriantes como “El Chaleco”. Enemigo de las cámaras, se consolaba ayer: “Esto le va a costar (a quién le ganó la puja) mucho más que 30.000 euros, porque hay que pagar para montar las mesas, la luz, los permisos, el personal, los seguros… Mucho más de 50.000”. Lo decía el mismo que había pujado y perdido, y que hasta esperó a que acabara la segunda vuelta de la subasta para acercarse a la mesa y ratificar que había pagado quien se lo adjudicó. “Y si no… ya saben que en reserva estoy yo”.
Fue la primera subasta del nuevo gerente, José Ángel Alonso, quien al principio parecía que jugaba a “un, dos tres… Juan, Periquito y Andrés”, hasta hacerse con la jerga: “Desierto”. Visto los puestos adjudicados, los feriantes sólo quieren la zona donde se celebran los dos carnavales de día (domingo 7 y sábado 13) y huyen de donde está la música dj’s, sinónimo de botellón, según explican.
La subasta levantó vuelo, por puja y recaudación, pero debe revisar su oferta: hay treinta puestos que no interesan porque el Carnaval ha cambiado de sitio desde 2009 y no se ha actualizado.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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