“La trasera del escenario de la gala de la reina era una ratonera”

Víctor Díaz, diseñador del traje de Saida Prieto, tras recibir el alta médica por sus quemaduras, narra lo que pasó: “Le fui a colocar el tocado y cuando miré era una bola de fuego”.

”Nos salvamos gracias al técnico que trajo un extintor; se lo quité, me abracé a Saida y nos lo rociamos”

Apenas han pasado 48 horas desde que recibió el alta en Hospiten Rambla, en la capital tinerfeña, y Víctor Díaz, diseñador junto con su esposa Carolina Hernández del traje de Saida Prieto que patrocinaban Parque Bulevar y Diario de Avisos, nos recibe en su casa. La única condición para esta entrevista, no sacar fotografías que delaten las quemaduras que padece en la cabeza, la cara y en sus manos.
Víctor es categórico al asegurar que “la trasera del escenario el día de la gala de la reina era una ratonera. Los trajes estaban todos muy pegados, los figurantes y los grupos pasaban entre las fantasías; incluso recuerdo a alguien de mi equipo que le llamó la atención a alguno de que tuviera cuidado, porque iban a romperlo”.
Víctor y Carol, que comenzaron a presentar trajes de reina hace tres años, recuerdan que Saida insistió, incluso “hasta se emocionó, nos dijo que llevaba tres años intentando ser reina y quería aprovechar esta oportunidad”. “Cuando la vinos entre las treinta y pico chicas que se presentamos al castin dijimos que era la chica que buscábamos”. El traje, “Isis, reina de los dioses”, está inspirado en Egipto, cuentan los diseñadores, aunque solo basta con mirar la decoración del salón de su vivienda en el barrio de La Alegría, cuya parte baja resultó azotada en la famosa riada del 31 de marzo de 2002, para darse cuenta de la admiración de los creadores por ese lugar.
Antes de diseñadores, Víctor y Carol concursaban en el certamen de disfraces, luego se incorporaron a la agrupación musical Sabor Isleño, hasta que hace diez años fundaron Siboney.
Víctor explica que la víspera de la gala, el martes 5 de febrero, fueron al recinto ferial a montar el traje. “Estuvo casi una hora probando el traje, sobre el escenario, con Luciano Delgado viendo las luces y probando la puerta y haciendo el recorrido”. “Ya el miércoles, vino a casa y la maquilló Carol. Incluso llegamos tarde, a las siete, y el jurado pasaba media hora después”, añade. Más tarde, los trajes pasaron por la baliza. “Pasó al límite, porque tenía 4,90 metros y están permitidos cinco metros”. “Cuando iba a salir el segundo bloque de las cinco candidatas, nos colocamos, todos los trajes muy pegados. Ví a la niña de Santi Castro, que era la sexta, y detrás salíamos nosotros. Me viré para coger el tocado y se lo fui a poner, le dije que agachara la cabeza y solo vi una bola de fuego. Ya estaba para salir”.
“Tiré el tocado –no sé ni dónde está–, ella me tendió las manos, me pedía ayuda para que la sacara. Yo intenté meterme en el traje para quitarle el embellecedor y el cinto que tira del traje y no podía acercar las manos. Solo pedía que no la dejáramos que se quemara. De buenas a primeras apareció un chico de sonido con un extintor que me lo estaba tirando a mí porque no llegaba al traje, entonces cogí el extintor, me abracé a Saida y nos empezamos a rociar tanto por detrás de ella como por encima de nosotros. Conseguí apagarlo, le quité el embellecedor, el cinto, la cogí por los pies, mi mujer por detrás y la sacamos y la pusimos en el suelo. En eso aparecieron protección civil, bomberos… los últimos fueron los efectivos de Cruz Roja. Pero todo fue en cinco segundos, y está cronometrado”.
“Saida se levantó e intentó irse por su pie a la ambulancia y ya la pusieron en una silla, creo”, cuenta Carol. “Estaba consciente”. “Ahí nos dimos cuenta de que estábamos quemados”. Desde entonces, Víctor y Carol mantienen contacto diario tanto con la madre de Saida como con el alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez.
Hoy, Víctor, que trabaja de reponedor en una gran superficie, está de baja por “accidente doméstico”, porque se dedica al diseño por “hobby”. Su estancia en Hospiten Rambla fue gracias a Suso Zárate, su copatrocinador, que se encargó de darle la mejor asistencia médica. Víctor y Carol, que han pedido ayuda psicológica para ellos y su equipo, viven en vilo por lo que pase en Sevilla, contentos por la evolución de Saida, que ya “está comiendo un poquito y pregunta, porque no sabe lo que le ha pasado, tiene lapsus, como nosotros”.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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