Mamelucos: al césar lo que es del césar

mamelucosfaseLos de la Casa del Miedo, pletóricos en voces y más críticos que nunca, marcaron una primera fase en la que «volvieron» Trapaseros.

Chinchosos, Lenguatrapos, Guachipanduzy, Jocikudos, Mamelucos, Trabas y Trapaseros inauguraron anoche en el recinto ferial el concurso más esperado del Carnaval, el de murgas adultas, que por primera vez se celebrará en cuatro fases, aunque solo hay un grupo más respecto al año pasado.

Abrieron la fase Los Chinchosos con el mismo nombre del año pasado pero con su estilo verdadero, el más parecido a la época de oro del tándem Paco Padilla-Alexis Hernández. Los de anoche son los de Paco Padilla, el 50% del «Epi y Blas» de la murga show. Dejaron en una pesadilla lo del año pasado con su pasacalle «Soñé». Hasta rescataron al zancudo y cambiaron de disfraz para bien.

En su primer tema, «Los caraconos», una murga llegada de Marte busca un pasacalle y hace un recorrido por los de Bambones, Triquis, Diablos y hasta Serenques. En Las Palmas vieron a los Caraculos y por momentos parecía que la letra se la habían hecho ellos. Un tema en busca desesperada del humor con «toques» como el del alcalde de Pueblo Chico o el «viaje» a Paulino Rivero, que se ha comprado los terrenos de Conolandia, para terminar cantando Conocarnaval. Letra comercial propia de concurso de los años 90.

Mejor, el segundo tema, dedicado al fútbol base. Subieron a Pablito, el niño que se enfrentó a la violencia en el deporte. El tema, original, narra la ilusión desde la compra del equipaje para cargar las «trompetas» contra los padres que insultan en los campos, para concluir con una cabalgata «levantaplazas» en la que sacaron a más de medio centenar de pequeños de la base. El final parecía un fin de gala.

En segundo lugar actuó Lenguatrapos. La murga de Yerai Lorenzo, con montaje musical de Yerai Martín, muestra dos caras. Son comerciales de la factoría triquikona. Su primer tema, «426», propio de su nombre. Bien armado en crítica, partió de los esfuerzos de un parado que no tiene ya prestación y tiene que dividir los 425 euros en cuatro semanas. El mejor momento, cuando hablaron de los cancamillos, pero luego… metieron un giro y cargaron contra la Unipol.

La especialidad de la factoría triquikonas llegó con «Los años 80». Selección musical exquisita unida a ese punto «triqui» de Yerai Lorenzo. La murga, dividida en tres -roqueros, raperos y skaters-. Los primeros recordaron con nostalgia los concursos de la plaza de toros, donde si alguien perdía el hilo podía disfrutar de la coreografía. Otro toque de humor, cuando parecía inimaginable en los años 80 el teléfono móvil. Divirtieron, con la gran habilidad de meter en menos de 10 minutos que duró la canción 40 años de historia.

Fieles a su estilo, Guachipanduzy fueron los más críticos hasta entonces. Tras su pasacalle de frenesí, el primer tema, «La gira», aportó mucha información. Como homenaje a las giras de las familias realizaron un recorrido por municipios y en cada uno destaparon un escándalo de corrupción o social: en La Laguna, el desahucio; en Tacoronte, la ruptura del pacto; en La Guancha, en El Sauzal (a ver si echan a Paulino de un golpe o prorrateado), en Vilaflor, en La Orotava, en Santa Cruz. Aquí hablaron de «santa hipocresía». Tras alguna referencia nacional, volvieron por Candelaria y al recinto ferial, donde mencionaron el caso Saida, por primera vez en la noche -«ahora le echan la culpa al apuntador y si te echas un peo sacan un extintor»-.

«El presidente Sacarino» fue una carta al presidente canario en la que le reprocharon su desgobierno, con referencias a educación y asuntos sociales. Y la especialidad de la casa con rima y métrica: «A Paulino bien le gusta un he-li-co-te-ro». Mucho mejor su primer tema. El segundo… una declaración de intenciones.

Jocikudos repitieron hasta la saciedad que no iban a pasar a la final. Por las voces tenían crédito para ello, pero les faltó sabor a las letras. «El miedo» lo transmitieron nada más escuchar que «Frankenstein tiene buena relación con Paulino», para añadir el golpazo de que a Drácula le han embargado el castillo y vive bajo un puente. Encontraron polizones murgueros de Las Palmas y a partir de ahí buscaron el tiempo con «el PP trajo el terror». Su calidad musical quedó de manifiesto con el «Carmina Burana», que recordó a Los Singuangos de «La subvención». Alarde coral para olvidar la falta de vocalización de sus inicios.

Su segundo tema resultó un quiero y no puedo. «La encuesta» arrancó con que en la gala se gasta mucho y hay gente que no tiene qué comer para seguir preguntando al alcalde qué hace por Santa Cruz. Crisis, desahucios y… En la encuesta rellenaron la casilla de que no querían pasar a la final. Buena calidad musical gracias a Francis «la Juana».

Mamelucos adelantaron el ambiente de la final. Son tan buenos que venden como un traje de Pasarela Cibeles su versión «china» de disfraz romano. Su director, Xerach Casanova, genial sobre las tablas, serio y eficaz. El repertorio apenas permitió carcajadas. Exquisitas voces y las letras más críticas de los últimos años.

Su «Cambio generacional» comparó la época de sus abuelos con la suya. Entonces vivía Franco, ahora están los bancos. Referencias a Mamelones antes de entrar a saco contra el PP, «el partido amigo del jubilado». Una de las letras con mayor crítica social. Momento nostálgico y romántico el del Santa Cruz del abuelo, con la caseta de madera y el puerto abierto al mar. Golpazo al recordar que ahora se hizo el anillo insular y solo sirve «pa’ grabar a todo gas». Traen al recuerdo aquel estilo de los ochenta y noventa, de la murga protesta -y polifónica- para acabar con un mensaje de ánimo.

En «La alternativa» no bajaron la guardia. «Viaje» a Soria y a quien decreta un futuro para analfabetos. Parte supercomprometida, dedicada al Carnaval y a los grupos que se han prestado al juego de la subvención… Ahora se paga al director y al montador, «y todos hemos entrado en eso». Toque de humor cuando echaron la mierda al mar y la naturaleza, «que es sabia», se la llevó a Las Palmas, para desentumecer y venirse luego arriba con más crítica: «Se pasan por los huevos la constitución esos vendepatrias» o «alternativa tiene que haber, la merecemos». Rajazo en do mayor de enorme ejecución musical. Dos exquisitos artículos de opinión a los que solo les faltó la Orquesta Sinfónica.

Los Trabas consolidaron la mejoría en su interpretación, gracias al trabajo de Paco «el Máquina». Comenzaron con «El autónomo», letra crítica en la que definieron a estos profesionales como una especie en extinción. «Por mucho que cotices, Rajoy te deja en la estacada», lamentaron para pedir a los políticos que den ejemplo y curren.

En «El manicomio» buscaron humor después de decir que no son pirados. El toque musical de la tetera alegró su actuación con anécdotas de patio de psiquiátrico.

Cerraron la primera fase Trapaseros. Sin Domi González. En su puesto, Juanka López, director artístico más comercial pero sin ese carisma de «fuerza y honor». Las voces de la murga de Los Realejos dejaron entrever el trabajo de Julio Alexis Fernández. Ayer, Mamelucos fueron los mejores y dos escalones más abajo, ellos, con una presentación espectacular y reivindicativa.

«El emigrante» recordó al tema del militar que le dio el segundo premio hace dos años. Musicalmente geniales, para lamentar que si no sabes alemán solo acabas limpiando cuartos de baño en el país germano. El mejor momento, cuando reprocharon a los hijos del político, todos «colocados». El petate para recordar señas de identidad: la tierra y la familia.

En «El dictador» cuestionaron la imparcialidad del jurado y sentenciaron: «Esto es una dictadura», para lo que dieron doce razones. Enlazaron con la crítica a la tele canaria, las prospecciones, algún toque de humor al canarión y la filosofía del Che Guevara. Demostraron que sin parafernalia son capaces de ser grandes. La primera noche, Mamelucos, Trapaseros y pasaportes abiertos.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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