Marchilongas: la directora pasa a fila

Desfiló en el vientre de su madre con la murga femenina decana. Tras militar, y dirigir en Bambas, Keila salió en Marchilongas en 2007 y desde 2010. Dos años después asumió la dirección hasta hoy.

Keila Jerez Reyes cuenta su vida por carnavales. Nacida en agosto de 1991, se estrenó como murguera desfilando con su madre en la siguiente edición. Tere Reyes, presidenta fundadora de Marchilongas -y directora durante 11 años-, precisa que Keila nunca fue mascota. En 1995 se incorporó como componente de la murga infantil Bambas, donde militó hasta 2009. Y desde 2007 hasta su despedida -por cumplir la edad-, fue directora. Precisamente en Bambas entró en junio de 1990 su hermano, Nuacet, ahora uno de los rostros populares de Bambones.

Con la espontaneidad que le caracteriza, Keila recuerda que desde pequeña se ponía detrás de su madre a imitarla. Quería ser directora. Salió en 2007 en Marchilongas para que no fueran ajustadas al mínimo. Ese año combinó su estreno en la dirección de Bambas con una edición que deparó el premio a la mejor directora de murga adulta (de Ni Pico a Sandra Ramos, de Marchilongas), y distinción a la mejor percusión, de Trabas, además de 3º de Disfraz.

Desde 2010 se sumó a Marchilongas de forma ininterrumpida y en 2012 se estrena como directora de la murga que fundó su madre, en 1988. De eso hace treinta años.

Marchilongas es de las pocas murgas en las que sus directores dejan el cargo y siguen vinculadas en la mayoría de los casos: Isabel Santos, Ani “Cantacosas”, Tere Reyes, Sandra Ramos y, luego, Keila Jerez Reyes. Después de seis años (2012-2018), Keila anuncia que regresa a fila. ¿Por qué? No quiere vivir por y para la murga. “No voy a sacrificar el trabajo por una murga, como ocurre en algunos casos”.

Keila se define como una persona cumplidora, y en último Carnaval lo pasó mal porque tuvo que compaginar el trabajo en una tienda y en un bar con los ensayos. “Quiero ensayar y quiero salir a dar lo mejor; claro que me gustan los premios pero no a costa de sacrificar tu vida”, explica en presencia de su madre y amiga. “Hay un alto grado de exigencia para salir en un grupo; si te descuidas, hay quien iría a ensayar a las nueve de la mañana hasta las nueve de la noche. Se ha impuesto la competitividad, a costa de sacrificar tus amigos, tu familia… tu vida. Nos hemos olvidado de que tú vas a la murga y pagas por salir, no al revés. Y no te puedes descuidar”, añade. De cara a 2019, volverá a la fila, a su “rincón”, del que casi habla con nostalgia y con el que se reencontrará en los ensayos a partir de septiembre, cuando se hablará de su sucesora. Continuará como miembro de la directiva y, desde su conocimiento de Marchilongas, murga donde nació y el grupo crítico femenino decano del Carnaval, aportará su punto de vista. “Estaré muy feliz en mi esquina”. Y en el otro extremo justo, su madre.

Con buen humor, recuerda que como directora no ha pasado a la final. “Tengo el gafe”, se ríe. Señala el año 2015 como una edición para olvidar, por un error en la percusión con el que comenzó su actuación. “Durante los 30 minutos solo quería que acabara”.

La que fue directora de murgas más joven del Carnaval destaca la renovación que se ha hecho en los últimos años, con Julio Alfonso en la dirección musical, y Eric Pérez -componente de Bambones-, que continuará colaborando con letras junto al equipo de componentes.

Tere pone en valor el compromiso de las componentes de los primeros años de Marchilongas. “Antes eran muy cumplidoras”, reconoce. El tiempo de dirección de Keila ha coincidido con el auge de las murgas femeninas en el concurso, en especial de Triquikonas -donde recuerda la gran cantidad de amigas que tiene-. La presidenta decana de las murgas femenina destaca: “Marchilongas siempre se opuso a un concurso separado y el tiempo nos ha dado la razón”, en referencia al segundo y tercer premio que ha cosechado Triquikonas en una gran final. Demuestran en su conversación que, aunque rivales, reconocen los méritos de sus compañeras y amigas. En el caso de Keila, que hay vida más allá del Carnaval.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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