Marchilongas, la murga femenina más antigua, no saldrá en 2019

El Carnaval de Tenerife perderá la próxima edición a la murga femenina decana de cuantas estaban en activo: Marchilongas, la tercera en el “árbol genealógico” de formaciones de mujeres que han hecho historia en la fiesta de la máscara, por detrás de Desconfiadas (nacida en Arafo en 1972) y Las Atrevidas (Santa Cruz, 1987).

De las 22 murgas inscritas en concurso para la próxima edición,Marchilongas era la sexta más antigua, por detrás de Triqui-Traques (1968), Diablos Locos (1971), Ni Pico Ni Corto (1973), Mamelucos (1981) y Bambones (1982).

La falta de componentes se ha convertido en un mal endémico tanto para las murgas infantiles –en 2019 no saldrá por este motivo Rebobinados, que viene del primer premio de Interpretación– como para las adultas, lo que hasta la semana pasada había provocado las bajas de Noveleras –con 10 años de fundación, llegadas de Granadilla y en dos ediciones en Santa Cruz–, o de Los Que Son Son, que se estrenaron en 2006 y colgarán la trompeta en 2019.

La falta de sentido de pertenencia a las murgas y la búsqueda de cartones han provocado que las grandes superen –algunas con creces– el máximo autorizado, fijado en 85, mientras las pequeñas pasan auténticas penurias que las llevan, como a MasQLocas, a repartir octavillas hasta en el rastro para buscar integrantes.

El martes de la semana pasada las Marchilongas vivieron un día clave. Ese día convocaron una reunión para estudiar su futuro y se decidieron dar de plazo hasta el viernes pasado, pero no se garantizaba un grupo nutrido de componentes, y eso a pesar incluso de un cambio al frente de la responsabilidad artística, con Sofía Gómez, la nueva directora, que no se llegó a estrenar en concurso.

Un grave añadido para Marchilongas ha sido la inestabilidad al que la ha sometido el ayuntamiento de La Laguna, que en diez años las ha llevado a cinco cambios de local; por último estaban de prestado en la sede de Pita-Pitos, en La Salud, una murga que nació en Taco. En el comunicado emitido el sábado, Marchilongas comunicó que “llevamos meses preparando el Carnaval, pero nos hemos encontrado con que somos pocas componentes. Estamos al límite y si en 31 años de Carnaval no hemos salido haciendo el ridículo, este año tampoco queremos hacerlo”. “Tenemos que dar las gracias a Pita-Pitos, que nos ha vuelto a acoger este año como en las anteriores veces que nos hemos quedado sin local. En menos de diez años hemos tenido cinco mudanzas, una situación que tampoco ayuda a mantener un grupo unido. Ahora estamos casi en noviembre y seguimos de prestado”, añaden.

“Ambas situaciones nos llevan a tomar la decisión de tomarnos un año sabático en el Carnaval y preparar al colectivo con más ganas para 2020. Gracias a todos los que han arrimado el hombro este año, especialmente a las chicas que han hecho lo imposible con todas las ganas del mundo para que la murga no falte este año”, concluye.

Con la baja de Marchilongas, las murgas adultas concursantes son 21 (tres fases de siete), con las bajas también de Noveleras y Los Que Son y la última incorporación de Trapaseros; Tiralenguas ocupa plaza de ganador del Norte. Solo falta que no haya más ausencias.

Seis veces en la final

Marchilongas, fundada en San Luis Gonzaga (Taco, 1987), se estrenó en 1988 y lo hizo por la puerta grande, al lograr el pase a la anhelada final de murgas. Fue la primera de las seis finales en las que ha estado en sus 31 años de historia: junto a 1988, también estuvo entre las murgas mejor puntuadas en 1992, 1996, 2003, 2004 y 2007. En la última edición citada -2007- la organización optó por una final para las siete mejores murgas, y ahí estuvo Marchilongas, un valor añadido.

Cuatro premios de disfraz

La murga que preside Tere Reyes logró en 1991 un tercer premio de disfraz; en 2000 cosechó un accésit y en el 2003 sumó un segundo por su fantasía. En 2007 fue distinguida con un tercero al disfraz, que reconocen las manos de oro de su costurera, Vicky Carrillo.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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