Centímetros de tacón; kilómetros de diversión

Puerto de la Cruz batió anoche el récord de participantes (443) en el XXII maratón masculino Mascarita Ponte Tacón, una exhibición del Carnaval de la calle elevado al grado de espectáculo.

Tan irreverente como divertido. Un espectáculo del Carnaval de la calle que desborda ingenio, no solo en los disfraces, sino en los títulos de sus fantasías. Puerto de la Cruz puede presumir de tener un acto exclusivo, de obligada visita para los enamorados del Carnaval, como demuestran algunos de los 443 participantes de la XXII edición del maratón masculino Mascarita Ponte Tacón que se celebró ayer en la ciudad turística. Entre los “corredores” de la fantasía, algunos hasta de Alemania o Italia.

El desfile comienza en la plaza del Charco, con medición de los tacones: requisito fundamental, que midan un mínimo de 8 cm. Ya la verificación es un jolgorio. Solo escuchar el nombre de las fantasías despierta carcajadas y alguna hasta algún sonrojo. Entre las alturas de récord, las de las “Limpiadoras vaporosas”, con 25 centímetros, de tacón.

¿Quién dijo que no había zapatos de tacón de números grandes? Las más de 20.000 personas que se reunieron entre la ermita de San Telmo y la plaza del Charco dieron fe del pase de “modelos” de zapatos. Entre los participantes del maratón del ingenio, Seña Juana y su Cooperativa (la envidia de Urbaser), las once Blancanieves, con dorsales del uno a once, o las Ocupas de Beler, nombre que disfraza una majestuosa fantasía de gallos espectacular. Aunque el maratón es solo para hombres, había muchas “muñecas”; como las Barbies, con cajas incluidas y algún modelo más propio de juguetería para mayores de 18 años: “La Barbie travelo”.

Para fantasías originales, la de “Las Periodistas locales”, elegante traje de volantes hecho con papel. Asiduos como el periodista Fernando Pérez, y su grupo “Star Guarras”, o Santiguada, con el dorsal 222, habitual entre los ganadores. La medición es en la plaza del Charco y los “atletas” del tacón caminan hacia la ermita de San Telmo para tomar posiciones y comenzar el maratón hasta El Charco, que realmente es un océano de diversión. Espectacular ver a las mascaritas brincando sobre tacones que se cuentan entre adoquines de la calle Santo Domingo. Si caminar con tacones ya tiene mérito para la mayoría, ya es de premio ver a muchos metidos en latas de “Aceite Cabron-Ell (no virgen)” o en un quiosco de postales. De regreso, de San Telmo a El Charco, lo más divertido no es quien gana, sino quién divierte más. Aún hoy, viendo las fotos, despierta carcajadas. No hace falta que nadie anuncie que ha comenzado el maratón. Da lo mismo si la hora de inicio previsto era a las 10 de la noche y arrancó casi a las 11. No importaba quién ganaba, sino cómo sorteaba los adoquines. Tanto el paseo San Telmo como la calle Santo Domingo gritaban animando a las mascaritas con tacones; las más divertidas… las que se caían.

Es Carnaval; y este es un espectáculo para ver en directo sí o sí.

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