Rebobinados se gradúa con mentiras

La murga de El Sobradillo protagonizó ayer la actuación más completa y equilibrada de las dos fases en cuanto al cómputo global de la música y la letra, mientras que Distraídos destacó por el contenido de sus dos temas.

Rebobinados, con el repertorio más equilibrado hasta el término de la segunda fase de ayer, marcó el ecuador del concurso de murgas infantiles. Distraídos también se hizo un hueco por la calidad de sus letras. Llamó la atención el humor de Guachipanduzy o la originalidad del «jurado» de Castorcitos; la mejoría musical de Retorciditos respecto a 2014, así como la calidad en las melodías de Mamelones o la entrega de Melositos. Por todo ello, la segunda fase fue mejor que la primera.

GUACHIPANDUZY .- La murga fundada por Juanjo Coello y su esposa, Carolina Padrón, que hoy dirige su hija Lara, abrió ayer la segunda fase del concurso. Fue uno de los grupos más infantiles de los vistos hasta entonces por la edad media de sus componentes, lo que siempre dificulta la dicción. Cambiaron su pasacalle para incluir referencias de actualidad. Primer tema de concurso, «El hechicero», una historia en la que jugaron a ser Harry Potter, un mago que mezclaba su potaje como sus hechizos. Hicieron un conjuro a su padre, que siempre va al partido de fútbol de Las Palmas, y acabó en Segunda División; otro para que su madre, que siempre ve la telenovela, no se enganche a la telebasura. Para concluir: «Quiero un mundo mejor».

Su segunda canción, «Cosas de niños», hecha por y para los pequeños, advirtió la directora. Comenzaron como hiperactivos que preguntan todo. A su madre, de dónde vienen los niños. La madre respondió que de Adán y Eva; el padre, de los monos. En un diálogo, sin cantar, un niño interpeló a su madre por qué no coincidían las explicaciones. «Una cosa es la familia de tu padre y otra la mía», contestó ella. Siguieron con esa genial visión infantil por las pibitas que siempre van al baño a sacarse fotos y se encuentran al pequeño Nicolás. Preguntan de nuevo a su madre cómo eran las cosas antes, cuando en la televisión no había tantos canales o sin redes sociales. «Veo las fotos de antes y me duelen los ojos», cantaron. Lamentaron que los mayores insulten en los campos de fútbol. Y cerraron con un recado a los murgueros adultos, a quienes pidieron ejemplo para evitar los piques. «Gane quien gane, es Carnaval». Lástima que por momentos la calidad musical tapara una letra rica y con golpes de humor. Mejor en su segundo.

REBOBINADOS .- Fueron 30 minutos de espectáculo. Dirigidos musicalmente por Romen Soriano, que se estrenó al frente del grupo, comenzaron con una presentación mágica que recordaba la visita del ratoncito Pérez, una ilusión que compararon con la que sienten en el Carnaval, para enlazar con su pasacalle, un himno de la fiesta. Y eso que solo llevan cinco años. A las órdenes de Jeremy Soriano, su primer tema fue «Pinocho», brillante en letra y música. Cantaron la melodía de Pinocho para decir que fueron a pescar en la plaza de España, que mienten cuando vienen los reyes magos y cuando dicen que han estudiado. Retahíla de confusiones en la compra a su madre. En vez de mortadela compran nutella; chocolate por tomate, o matutano y no jamón serrano. Recordaron las mentiras de los mayores cuando hablan de que viene el coco o el hombre del saco y acabaron pletóricos. «Voy a mentir, las murgas grandes apoyan a la cantera del Carnaval», y les creció la nariz. Sensacionales y arrolladores, con magia. Por poner un pero, un tanto chillones en algunos momentos, con cierto desafine en el inicio del segundo tema.

Siguieron con «La orla», típico de la factoría KK (Carlos Casanova), en la que tuvieron química porque tocaron el corazón como cuadro de la orla y cantan como niños de Infantil (jugando con las vocales); de Primaria, multiplicando cariño y dividiendo lo que tenían para compartir; la ESO, en la que Gutiérrez le hace una perrería al profesor con un spray, o Bachillerato, más de murga adulta, como los niños de esa edad: «Más becas ya, queremos igualdad». Dos letras para todos los gustos. Hasta ese momento, los mejores.

RETORCIDITOS .- Ganadores del primer premio de Presentación en 2014, con Fran Conde «el Platanito» al frente, los niños de Granadilla cuentan con el apoyo de Juani Febles -otro Traviata (como KK, en Rebobinados)- en este caso como responsable musical. Sacaron punta a su fantasía de vagabundos para cantar que pedían limosna para golosinas o dinero a su abuelo y a su tía para ir al cine o al tranvía. Su letrista incrustó una referencia a la consola con la estrofa «tirados a la bartola». Siguieron para reclamar cariño y educación. «Yo quiero un futuro como tú», cantaron antes de concluir con «llegó el Carnaval».

Su segunda letra, «Una carta», con un buen efecto al poner en escena un gran sobre. E incluyeron su canto a Canarias, «Siete maravillas» -en la actualidad cantar a Canarias se convierte en un recurso que siempre encuentra el calor del público hasta que se convierta en manido como ocurrió en su día con los pasodobles-. De Soria, a los canariones, con un juego en barco y avión, carta a la solidaridad y otra carta a Ballesteros, por las medidas de seguridad del año pasado… Ya se sabe cómo está Correos. Fueron mejores musicalmente en su segundo tema. Mucho más acertados en este apartado que el año pasado. Se despidió la murga con la hija de Fran Conde, que viene dispuesta a jubilar al director «abuelo» de las murgas infantiles.

MAMELONES .- La cantera de la Casa del Miedo recreó una de las mejores presentaciones, como seña de identidad, para sacar brillo a su disfraz de unicornio. Musicalmente, muy bien, con el sello de Xerach Casanova y el apoyo de las gemelas Melanie y Laura Brito. Su primer tema trajo al recuerdo aquella visita de los loros a Santa Cruz en versión unicornio e infantil. Una visita que arrancó en el Marítimo para descubrir zonas de la ciudad y criticar que se cobre entrada a ese parque acuático. Su aval musical llenó de color la actuación con el golpe de humor del «selfie» en el que se coló el pequeño Nicolás, para seguir cantando que la vida es una felicidad y reclamar un futuro mejor en la tierra. Bien musicalmente.

En su segunda canción, «Tantas preguntas sin respuesta», se preguntaron por qué está así el litoral y por el abandono de animales, más reproches a los murgueros adultos o a que el año pasado los padres se quedaron sin entrada para verlos en el concurso. Momento especialmente divertido cuando una niña demuestra que es capaz de pintar un cartel del carnaval mejor que el elegido. Y más preguntas sobre el despilfarro económico en centros comerciales y acaban con que no entienden por qué se retrasan los hospitales. Defendieron el disfraz.

DISTRAÍDOS .- Junto con Rebobinados, los mejores de la noche hasta este momento. La maestría del sin par letrista Airam Bazzocchi convierte en oro sus temas. Lucieron una fantasía con la que rindieron un homenaje a la Ni Fú-Ni Fá, obra de Josué Quevedo, diseñador grancanario que ha logrado los cuatro últimos primeros premios de presentación del concurso de murgas de Las Palmas. El arranque de la murga prometía mucho más y su pasacalle ha tenido mejores versiones. Temblaron las voces por momentos. En su primera canción, «Más canarios que el gofio», mantuvieron un desarrollo sensacional. Armado, argumentado, capaz de denunciar que no se forma a los niños en la cultura de la tierra. Evidenciaron que conocen más a Messi que al Pollito de la Frontera. Momento cumbre cuando, como reyes de la retahíla infantil, hicieron, o mejor hizo un solo componente, la oferta del camarero. Luego, lección de cómo se pone un fajín y… para cerrar, «Canarias, mi paraíso».

Distraídos dejó en el olvido las voces que temblaron en el primer tema y miraron al futuro con su segundo, precisamente, «La murga del futuro». En un concurso sin parodia, salvo la orla de Rebobinados, se trasladaron a 2050 para cantar cómo serán las murgas, con balones desinflados porque ya no se utilizan. Toque de ingenio para decir cómo los pijamas pasan de generación en generación. En 2050 Sálvame y Tele 5 serán cultura. Y sus buenas voces volvieron al pasado del primer tema. Letras conseguidas, quizás las mejores hasta ese momento. El montaje musical de Yerai Martín tembló pero otro aval de esta murga es su director, ya un maduro Gianny Pérez que es capaz de echarse las filas a la espalda y subirlas al coliseo murguero. Bonita despedida con homenaje a Miss Peggy.

CASTORCITOS .- Iban a cerrar la segunda fase, pero un cambio de última hora de Melositos adelantó su actuación. Mejor en su repertorio que en la presentación. Recuperaron el ingenio en sus letras y sorprendieron con su segundo tema, «El Jurado». Tras su pasacalle, abrieron su tiempo de concurso con «El recién nacido», canción en la que parecen hablar dos hermanos, uno en el vientre de la madre y otro ya mayor. Este le recrimina al bebé que todos los mimos son para él. Añaden la crítica porque en la revisión del médico hay cola por el retraso en la cita, luego vienen las urgencias, la lista de espera… Reclaman los derechos para los niños. Mucho mejor por su enfoque original, y hasta populista, su segunda canción, «El jurado», con el hilo conductor de la puntuación. Un 2 al peso de la mochila («la educación es más que 10 carpetas»); un 9 a la gente solidaria y, por supuesto, un 10 a su afición. Cantaron sentados y pusieron al público en pie. Volvieron los buenos Castorcitos en las letras.

MELOSITOS .- Dirigidos por Alexandra Pérez llegaron desde Luisa Machado, en Ofra, tras apurar los últimos minutos en concluir su disfraz. Los hechiceros del Carnaval comenzaron con «Un futuro sin futuro», en el que lamentaron el horizonte que espera a los niños de ahora para seguir con un pasodoble y recriminar a aquellos que cambian de murga en busca de premio. Se despidieron con «Igualdad con clase», en el que pidieron recuperar los valores de los abuelos. Luego un recorrido con los chicos que son chulos, enganchados al móvil, y lamentaron que ahora solo se sigan los concursos por internet con poco público. Y concluyeron: «Igualdad en Carnaval». Gracias por cada día de ensayo.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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