Santi Castro: “Ningún diseñador se hace rico con trajes de reinas”

El presidente de la asociación de diseñadores, con treinta años de profesión y veinte en el Carnaval de Santa Cruz, advierte de un resurgir de las comparsas.

Nacido en la capital tinerfeña en 1963, Santi Castro es uno de los diseñadores de referencia en el Carnaval chicharrero, más allá de que desde 2007 esté al frente de la asociación que integra a los creadores de las fantasías de reinas, colectivo que el pasado verano de renovó su directiva.
Con solo 16 años, Santi Castro comenzó como componente de la ya desaparecida comparsa Río Grande del Sur, y tuvo la oportunidad de aprender sus primeros pasos de baile con Jaky Romero y también con Alejandro Antonio, que hacía tocados de la fantasía. A la siguiente edición, se incorporó a la comparsa Cariocas, edición en la que la agrupación de cuerpo de baile y parranda lució una fantasía de Justo Gutiérrez. Precisamente en ese año, 1980, Cariocas presentó una candidata infantil con un diseño del propio Santi Castro, que logró el título de dama de honor.
El diseñador continuó en las filas de la comparsa de Valleseco hasta 1985 –al regreso de Europalia–, y para sumarse al año siguiente a Danzarines Canarios, en la que militó hasta 1992. Sus orígenes carnavaleros están directamente vinculados a las comparsas. De hecho, en este género conocerá a la que hoy es su esposa, Lucy. Él era componente y diseñador de Cariocas; ella, bailarina de Tabajaras. Con el paso de los años acabarían juntos en Danzarines y coincidirían como pareja de baile, para ediciones después contraer matrimonio.
De las comparsas dio también el salto al diseño de otras modalidades, recuerda el diseñador en la nave que ha alquilado para preparar los dos trajes de reinas adultas y los tres infantiles que ya prepara para el Carnaval 2019.
Entre los primeros diseños de otras modalidades, Santi recuerda las fantasías que hizo para la celebre murga femenina Ni Picas-Ni Cortas, colectivo que demostró que las mujeres tenían un papel fundamental en la historia de este género. Gracias a su directora, Loly Peña, Santi Castro también creó diseños para la infantil Chinchositos, y luego Melositos, Triqui-Traques y un largo etcétera.

“En la gala debe ganar el traje; la joven es muy importante, pero viste una fantasía”

Presentó su primer traje a reina en Candelaria en 1990, cuando entonces Efraín Medina era animador sociocultural y el motor de la actividad cultural de la Villa, ajeno entonces a la primera fila de la política que ocuparía más tarde, recuerda. Recuerda que incluso llegó a hacer hasta tres trajes para la misma gala, coincidiendo con los primeros pasos de las elecciones que se celebraban en Candelaria.
En 1999 da el salto a Santa Cruz, y presenta su primer traje de reina, con Barbacoa Tacoronte. Si tuviera que definir su estilo, reconoce su preocupación por el lujo de los detalles, o los efectos en los vestidos de reinas. Recuerda que ya desde el colegio le gustaban, y se le daban, los trabajos manuales. Era la materia prima que le permitió investigar y dar el salto al Carnaval. Y precisa, por si alguien tiene dudas: “Treinta años en el diseño y nunca he cobrado ni un duro –un euro ahora– por ninguna de mis diseños, incluso voy a elegir las telas y hasta superviso el traje de prueba, y todo gratis”.
Hasta la fecha ha presentado unos 40 trajes de reina –una media de dos fantasías por edición desde 1999–. De sus compañeros, destaca la maestría y el ingenio de Justo Gutiérrez, que queda patente, a su criterio, con los efectos; valora los detalles cuidados y la creatividad de Luis Dávila, y el acabado y el lujo de los diseñadores Marcos Marrero y María Díaz.
En el actual formato de galas, Santi Castro cree que “tiene que ganar el traje; la chica es muy importante, pero se valora la fantasía que se elabora”. Pero pone en valor a la candidata: “Todos nos preocupamos por que sea una joven guapa, con buen cuerpo, una sonrisa bonita… Es una parte importantísima, pero no debe pasar por encima del traje a la hora de valorarlo el jurado”, añade. Confía en la nueva puntuación que se pone este año (30% de la nota será de la visita a la trasera de escenario y el 70% con el desfile).
También ahonda en otra de las novedades de la configuración del jurado de cara a 2019, que estará formado por tantas personas como número de candidatas, o sea diecinueve. “Hay mucha gente dispuesta a ser jurado”, asegura cuando se le pregunta sobre la posibilidad de que la organización no pueda reunir a tantos miembros.
Cree que el espectacular incremento de candidatas obedece a la preocupación de los diseñadores por conseguir firmas patrocinadoras. “Mis compañeros y yo nos movemos por la ilusión y el amor que tenemos; adoramos el Carnaval y nos desvivimos por él. Ninguno nos hacemos ricos haciendo trajes de reinas, pero tenemos claro que un buen traje vende el Carnaval donde sea”.

Auge de las comparsas

Santi Castro asegura que las candidatas a reina siempre han sido el referente del Carnaval, al margen del “boom” de otras modalidades. Eso sí, respecto a los concursos de las diferentes modalidades, asegura que son cíclicos. Frente al protagonismo que han disfrutado en las últimas décadas las murgas, el presidente de la asociación de diseñadores destaca el auge de las comparsas. “El desfile en la avenida de Anaga es muy emocionante, pero también mantendría la actuación sobre el escenario, que es un número majestuoso”, añade. “Las comparsas volvieron a ocupar el puesto que tenían y que se merecen”, sentencia. Recuerda que cuando en el exterior se habla del Carnaval de Tenerife, todo el mundo se interesa por sus reinas y comparsas.

Consenso en las bases

Santi Castro reconoce la labor que ha realizado la Asociación de Diseñadores de cara a la próxima edición, y destaca el consenso que ha marcado la negociación con los responsables de la organización, gracias al tiempo invertido para revisar las bases de las galas.

 

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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