Trapaseros, el rugido del murguero

Un auténtico espectáculo. Así fue la apertura de la primera fase del concurso de murgas de Santa Cruz, donde Trapaseros desarrolló una impresionante puesta en escena.

 

El concurso de murgas abrió ayer con un nivel altísimo. No fue una fase de murgas. Ni siquiera una final. Fue un espectáculo. El musical Trapasero. Tras su pasacalle, arrancaron su tiempo de concurso con «El culebrón», una telenovela que, con muchísima puesta en escena, caballo de cartón incluido, mantenía un diálogo entre Rajoy y Montoro sobre los recortes, o la declaración de amor, a ritmo de Pimpinela, al rescate europeo, para de pronto quedarse en calzoncillos. Eran Trapaseros, no Diablos Locos. El tema fue de más a menos. Lo mejor, su segundo. Un gran musical, El Rey León, estableciendo el paralelismo de poner a la gente como jirafas y elefantes frente a las hienas que proponen recortes, desahucios. El gran problema: la puesta en escena que disfrazaba, o distraía, la calidad de la letra. Trapaseros llevó anoche a la murga a otra dimensión. Adiós a la murga. Bienvenido al espectáculo, con un fondo gigante. Al estilo del musical de El Rey León. Impresionante la puesta en escena.

Más humildes pero supliendo la falta de recursos económicos con originalidad, Desbocados, una murga que tiene en su boca letras de oro, aunque la murga no las defienda. Eso sí, este año muchísimo mejor que el año 2012, cuando temblaron porque fueron los últimos de una fase con poco atractivo. Ellos entonces cantaron la rondalla y el ciclista. Anoche, Desbocados interpretaron, tal vez, la mejor letra, aunque no la vendieran. El primero, «El futbolín», una genialidad de Carlos Casanova, su director, donde conjugan expresiones deportivas del fuera de juego para llegar al culmen de la canción con su quiniela. Una joya, poner una X a Zapatero y Rajoy… Su segundo tema, «El inspector», una buena idea pero cansina. Van inspeccionando lo que ocurre en los diferentes ministerios de Educación, Sanidad, Trabajo. La letra mucho mejor que la interpretación, que se superó respecto a 2012. Pero la murga no vende. De más a menos.

En tercer puesto, Zeta-Zetas, finalistas en 2012. Arrancaron mal en su pasacalle. Se fueron musicalmente. Sus temas, dos joyas con grandes ideas desarrolladas. El mejor, con creces, «El sepulturero», que encadena escenas propias de cementerio con perlas exquisitas: el epitafio del CD Tenerife, «Ven y abónate», las coronas secas que retiran a doña Democracia, que mezclan con políticos y banqueros, y tiembla ahí un poco la intencionalidad de la letra para recuperarla en el entierro de Cho Vito. Lo mejor, un levantaplaza fino, la dedicatoria al murguero: «Vivió y murió por la fiesta». Baja el tema con «descansa en paz» cuando tiene gran calidad el enfoque y la punta que sacan. Cerraron con «Caníbales», donde conjugan el humor fácil de que Ani Oramas no les da para nada y Gonar para tres semanas, para ir a más, pero el tema se pierde en tanta puesta en escena. Su primer tema, mucho mejor.

Mañana, EL DÍA incluirá un amplio reportaje de cuanto aconteció en la primera fase, que destacó por la gran calidad y el exceso de cambio de ropa en las tres primeras murgas.

Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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