Una cola trónica en el recinto para comprar las últimas entradas

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Ángeles y Aarón, madre e hijo, son los primeros de la cola. Seguidores de Diablos, acampan desde anoche por cuatro bonos para las murgas.

Poco antes de las cinco de la tarde de ayer llegaron hasta la taquilla del recinto ferial Ángeles y Aarón, a la espera de que abra hoy, a las 9:00 horas, cuando se venderán las últimas 500 localidades de la final y 50 bonos. Incondicionales de Diablos Locos, se mostraron incrédulos porque a esa hora solo estuvieran ellos. Pero rápidamente se incorporó Mary, una de las habituales de las colas en ediciones anteriores. «Deli Torres (habitual de la cola, también de Diablos) también me dijo que le reservara sitio», advierte. Ángeles admite que es la primera vez que hace la cola, el año pasado adquirió las localidades en una murga, pero ya le advirtieron de que esta vez está difícil, y no quiere fallar a su familia. A lo largo de la noche está previsto que llegue desde Guía de Isora su nieta, una «fan número uno» de Diablos. «Son muy buenos y muy colaboradores. Y sé lo que digo. Tengo una hija en un centro y ellos siempre van a prestar su apoyo», asegura mientras muestra una foto del director de Diablos, Masi Carvajal, con su hija.

Su hijo, Aarón, también es de Diablos, aunque «tiene el corazón partido», porque su novia es de… Bambones. En Carnaval y en el deporte, amores no compartidos, pues uno es del Madrid y otro del Barça.

En la espera, llaman una y otra vez a Fiestas incrédulos de que apenas haya cola. Mientras, Aarón da crédito a su interlocutor porque es al que le cantaron los Bambones el año pasado. Y entona la letra: «¿Quiere saber los premios de murgas: Llame a Humberto Gonar?».

Mary, también de Diablos, llega prevenida, con la experiencia de otros años, y otras colas. «También hice la de los reyes», dice. Anoche esperaban que alguna murga los visitara y regalara su pasacalles.

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Hgonar

Acerca de Humberto Gonar

Murguero frustrado, buitre leonado, lengua trapo... son algunos de los epítetos con los que los colectivos críticos han definido a quien desde 1990 lleva vinculado oficialmente con el mundo de la información de Carnaval, a través de las páginas del periódico EL DÍA. Él se define como un murguero disfrazado de ajuntaletras.

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